sábado, 24 de julio de 2010
Pena de Muerte
Estos son los hechos, lo curioso del caso no es que en un estado de los USA y en otros muchos países se aplique la pena de muerte, lo curioso es lo imbécil que es la opinión pública, ya que nadie se ha escandalizado por que un hombre se haya pasado 25 años esperando a que lo maten, más de la mitad de su vida, si no la forma en que lo han matado, forma elegida por el condenado, en lugar de la inyección letal prefirió este método mucho más clásico, que por cierto ya solo se podrá a aplicar a cuatro reclusos más, ya que este sistema está derogado, y podrán solicitarlo únicamente los condenados con anterioridad a dicha derogación.
La gente se ha escandalizado por que lo han fusilado, no porque lo hayan matado, esto a mi entender es grave. En España, cada vez hay más gente a favor de la pena de muerte...
Estaba yo con mi opinión sobre el pobre Ronnie, cuando de repente empecé a escuchar ruidos en la calle, me asomé y vi una especie de furgón, un monovolumen de Kia que parece un microbus, del furgón se bajo una especie de boxeador ucraniano con el pelo rubio y lacio, con tetas y minifalda, la cual se puso a dar indicaciones(vivo en una calle estrecha cortada, mi casa es la penúltima antes del final y este espectaculo de coches que se confunden y se ven obligados a hacer veinte maniobras para dar la vuelta, es algo habitual). Yo estaba descalzo y vestido con una camiseta y unas bermudas de hacer deporte. Se podía apreciar que la conductora no era muy hábil, de repente se abrió la puerta del conductor y se bajo de esta una chica de unos 20 años, guapisima, con unos ojos negros enormes, que con una voz dulce y encantadora me dijo "Señor, puede ayudarme". SEÑOR, me llamó señor. A pesar de haberme hundido, me porte como un caballero al ver a damas en apuros, me puse unas zapatillas, baje raudo y veloz, y tras entablar una breve conversación con la conductora, en la que no dejó de tratarme de usted (mi depresión iba en aumento), maniobré el vehículo en cuestión, con gran pericia para tratarse de mi, que también soy bastante torpe, una vez les solucioné el problema, y tras indicarles como podían salir del pueblo y alejarse de mi para siempre, miré hacia mi casa y vi a mi mujer asomada, sonreí, ella nunca me llama señor.
De que iba esto, ah! de la pena de muerte, estoy en contra de ella, permitir al estado o a un juez que puedan decidir condenar con la pena cápital a cualquiera o condenarme a mi, o sobre todo, a alguna de las personas que quiero, creo que es un gran error, viendo como funciona el estado y la justicia, cualquiera se fía.
Estoy cada día peor, en fin, mañana o pasado u otro más, bicos
jueves, 8 de julio de 2010
TONTERIAS
Un día la madre de caperucita, la mandó a casa de su abuela a llevarle comida, en un cesta que había llenado con miel, un par de bocadillos de panceta, cuatro chorizos del Bierzo, y cuatro tarros de pimientos, avisó a la niña que en ese momento contaba con siete años de que fuese por el camino que rodeaba el bosque y no por el atajo que lo cruzaba, caperucita le prometió que así lo haría.
Caperucita se puso en marcha y al llegar a la bifurcación de los dos caminos optó, como todos suponéis por el atajo que atravesaba el bosque. Caperucita pronto se arrepintió de su decisión ya que los árboles adoptaban formas misteriosas y se oían ruidos de todo tipo, continuo caminando y caminando entre temblores, cuando de repente un lobo pasó corriendo delante de ella, rozándola, y haciéndola caer de culo, viendo como el animal gris se alejaba, a toda velocidad.
INCISO: El lobo la había visto con la cesta y la olió, este es un lobo de cuento así que puede pensar, dedujo ya que sabía que al final del bosque solo esta la casa de la abuela, que la niña iría hacía allí y aprovecharía para atrapar a esta y a la abuela cuando le abriese la puerta, así que se puso en marcha y adelantó a la niña.
Cuando caperucita llegó a la casa de la abuela con el pulso acelerado y los nervios a flor de piel, llamó a la puerta y abrió su abuela.
-PERO QUE SUCIA ESTAS, ES QUE NO TIENES MÁS ROPA QUE ESA APESTOSA CAPERUZA, PASA ADENTRO QUE TE VOY A LIMPIAR.
En ese momento saltó el lobo de detrás de unos matorrales, gritando:
- YA SOIS MÍAS
Pero el lobo cometió un error y fue no ver que en la mano derecha la abuela llevaba una sartén, la cual aprovecho este hecho y dándole un golpe en la cabeza derribo al lobo, continuó decorando el cuerpo de este con numerosos moratones, a lo que el lobo no paro de quejarse y de suplicar por su vida.
- HOSTIA! UN PERRO QUE HABLA.-dijo la abuela emocionada y pensando en el negocio que iba a conseguir.
Lo metieron en la casa y lo asearon, caperucita, rompió su sucio abrigo y con el le confeccionó un lazo precioso con el que adornó el cuello del lobo, en este momento ya solo un perro que hablaba. Cuando despertó se encontró atado, bañado y perfumado y amarrado con una enorme cadena en el patio de la abuela.
Tiró de la cadena, la intentó romper desesperado, se lanzó varias veces intentando arrancarla, cuando, la abuela al darse cuenta le pegó otro sartenazo, dejando al pobre animal otra vez sin sentido.
Cuando este despertó se encontró dentro de un camión en marcha, pudiendo ver a la abuela junto caperucita, la abuela estaba contando mucho dinero…
Besos, otro día más...
martes, 6 de julio de 2010
EL TAUMATURGO (I)
Cuando recibí el poder no paso nada, no hubo una aparición, ni siquiera un rayo de luz que me golpease, ni un poco de viento, ni nada, de repente tenía la magia dentro de mi, no se como, ni porqué, pero lo supe desde el primer instante, y también sabía como funcionaba.
Este don consistía en que podía curar a la gente con solo mirarla y desearlo, pero el mal quedaba dentro de mi hasta que con solo mirar a una persona esta enfermaría. Solo podía curar enfermedades terminales, y solo podía curar a una persona cada día, a su vez estaba obligado a hacer enfermar a otra a diario, las personas a las que podía tratar debían ser totalmente desconocidas para mí, no podía salvar a ningún ser querido, ni matar a ningún ser que me pareciese odioso. Todo sería totalmente aleatorio, podría intentar investigar en un día, pero no podría hacerlo para días venideros ya que entonces serían conocidos y no podría tratarlos. Si un día dejaba de curar y de enfermar a alguien, habría una catástrofe de la que yo sería culpable, y no podría curar en el mismo sitio más de una vez por año.
A partir de ese momento jugaría a ser Dios, podía hacer el mundo un poco más justo, o más cruel...
miércoles, 30 de junio de 2010
REQUETE MISERY
Habían pasado unos quince días más o menos desde mi decisión de no volver a escribir, salí a correr como todos los días, al llegar a una calle sin salida, donde siempre me detenía para hacer una pausa y estirar, justo cuando en los auriculares sonaba Mandela Day, una cacerola cayó a mis pies, había pasado rozando mi cabeza, miré hacía arriba y desde una ventana, una señora oronda y con brazos halterofílicos, me gritó " CABRÓN VUELVE A ESCRIBIR", arrojando en ese momento un amasador de madera que golpeó mi rodilla izquierda con gran violencia. Decidí no pararme a discutir y salir corriendo a la escasa velocidad que permitía mi maltrecha rodilla, cuando por la salida de la calle apareció una especie de manifestación, con pancartas de VUELVE A ESCRIBIR, "VAGO DESGRACIADO ASÍ NUNCA SERÁS SARAMAGO" y alguna más que no reproduzco aquí por la brutalidad y obscenidad de su texto.
Me asusté, para que negarlo, la multitud aunque no excesiva era numerosa y avanzaban hacía mi, que no tenía escapatoria, de repente vi abierto el portal de la casa de la mujer violenta, entré a la carrera, seguido por los manifestantes, subí hasta el primer piso, en el descansillo estaba la lanzadora de menaje del hogar, acompañada por tres chicas bastante atractivas por cierto, la señora me lanzó un puñetazo, haciendome caer hacía atrás, me desmayé.
Desperté en una habitación, esta era una suite, en un lado un dormitorio, con muebles nuevos y aparentemente caros, y una puerta que conducía a un baño enorme en cuyo centro había un gigantesco y atractivo jacuzzi, que me decía "bañate, bañate", pero reprimí, mis deseos de bañarme y seguí investigando, al otro lado del dormitorio había una salita, con una tele de 40 pulgadas, conectada al plus y a una play 3, en una estantería por cierto había unos cien títulos para esta consola, enfrente de la tele había tres sillones de piel, con respaldo abatible y muy mullidos, con sistema de masaje incorporado, al otro lado de la salita había otra mesita con un ordenador con conexión a internet. Estaba yo empezando a abrir mi correo para mandar un mensaje pidiendo ayuda, cuando se abrió a la puerta y entró la señora cachas y brutal, acompañada de las tres chicas, con un gesto hizo callar mis protestas, y comenzó a decir.
- Te quedarás aquí, comerás tres veces al día, aunque siempre tendrás cosas para picar, escribirás de nuevo, y con una cadencia mucho mayor ya lo verás, no me interrumpas- continuó con su voz grave-Ahora te quedarás con estas tres amigas, que te lo explicaran todo.
- Estáis locos, os agradezco el interés, y vuestra admiración - mi ego salía a la luz- pero yo quiero salir.
- No te admiramos, escribes fatal, pero la gente ha visto que si algo tan inútil, se atreve a escribir y publicar, ellos serán capaces de hacer cualquier cosa, eso les da esperanza en estos tiempos de crisis, ahora tengo que irme.
Comencé a sollozar, me habían secuestrado pq escribía mal.Las tres chicas se me acercaron y comenzaron a consolarme, al cabo de unos minutos mi depresión era solo un recuerdo, hicieron todo lo que una mujer puede hacer para que un hombre se sienta bien, jugamos al trivial, después al Pro en la consola, nos dimos un baño los cuatro junto...
Cuando me desperté, apareció otra vez la jefa, que con su vozarrón me dijo:
-Lo has pasado bien, ¿verdad?, a partir de ahora, si quieres que vuelvan tendrás que publicar algo, vivirás con todas las comodidades, pero no saldrás de aquí. Si escribes las chicas volverán, si no escribes, estarás solo...
Como habéis podido ver, he vuelto a escribir....
Para K. Bates, J. Caan y sobre todo S. King
Besos mañana más, o igual dentro de unas horas...
domingo, 13 de junio de 2010
BALAS Y FLORES
No sabía porque estaba allí, no sabía porque había empezado aquella guerra y no le importaba, lo único que temía era tener que matar a otro hombre, a otro hombre que reiría, que lloraría, que tendría hambre o frío, que amaría y odiaría, a fin de cuentas, a otro hombre como él.
Lo habían cogido como a tantos otros a la fuerza.
En una granja cercana a su pueblo lo reclutadores habían cogido a los tres hijos varones de la señora Marta, se habían negado a irse como soldados ya que tenían que recoger la próxima cosecha y ninguna amenaza ni las súplicas de su madre los pudo convencer.
Los bajaron a la plaza del pueblo maniatados, una vez allí los golpearon, después los desnudaron y allí mismo contra la tapia del Ayuntamiento les descerrajaron un tiro a cada uno en la cabeza, ni siquiera los fusilaron ante un pelotón. Para ahorrar balas, dijo el comandante Sancho, que mandaba en el grupo de reclutadores. A todos los hombres del pueblo entre dieciséis y treinta y cinco años les hicieron presenciar este hecho como ejemplo del escarmiento que sufrirían en caso de no alistarse para servir a su causa.
Luís, el hijo más pequeño de la señora Marta era su amigo, habían jugado juntos, compartían secretos que ya no importaba si se contaban a alguien. Era su amigo y él se maldijo por no hacer nada para intentar ayudarlo, ni siquiera protestó, ni siquiera torció la cara cuando lo vio caer con la sesera abierta, ni volvió la mirada cuando una vez muertos, los hicieron formar y desfilar delante de estos.
Al llegar al cuartel les dieron un uniforme usado, un par de botas, las suyas estaban rotas y le quedaban grandes.
El cuartel, en realidad era un triste campamento formado por tiendas en lo alto de la colina., un lugar en el que les trataron como a perros, en el que les enseñaron los rudimentos de la guerra, avanzar o morir, a disparar con un fusil y básicamente a matar. Les informaron de que si no se comportaban como era debido en la batalla, si intentaban huir, o bien, si no demostraban valor durante las gloriosas batallas que iban a protagonizar , serían inmediatamente ejecutados. Durante el campamento tuvo tiempo de comprobar la veracidad de dichas amenazas, ya que varios hombres fueron asesinados de diferentes y crueles maneras por actos de supuesta rebeldía, las ejecuciones eran realizadas por compañeros más veteranos, los cuales incluso disfrutaban al ejecutar a los llamados cobardes por sus superiores.
Lo encuadraron en un batallón mandado por el Comandante Sancho, al cual le gustaba hacer gala de una cruel forma de imponer disciplina.
Cuando llegó el día de la primera batalla, se encontraron parapetados tras los muros que habían formado la división de una antigua finca, con la orden de mantener su posición y no ceder ni un metro de terreno.
El ejercito enemigo avanzaba despacio, abriendo fuego contra sus posiciones, recibieron la orden de apuntar y disparar contra el enemigo. Cogió su fusil y apuntó, en su mira tenía fijado a un chico tan joven como él, que avanzaba con cara de miedo, no podía dispararle, ese hombre no le había hecho nada. A su espalda tenía al comandante Sancho, que comenzó a gritar que disparase, pero no pudo hacerlo, el comandante sacó su pistola y apoyó el cañón contra su sien.
DISPARE O DISPARO YO, le gritó. No quería disparar, no debía disparar pero el miedo le pudo y cerró los ojos, muy suavemente al tiempo que pedía por fallar el disparo o que fallase el fusil, apretó el gatillo. El tiempo empezó a pasar muy, muy despacio, todo empezó a moverse lentamente, escuchó el sonido del percutor contra el cartucho, pero en lugar de la detonación de este, solo pudo oír una bocanada de aire y el grito del comandante.
QUE COJONES PASA AQUÍ.
Levanto la cabeza y abrió los ojos, el ejercito enemigo ya había empezado a retroceder, pero el comandante atónito había bajado su arma y miraba con gesto de loco hacía el cañón de su fusil, él también miro hacía este y vio que de del tubo negro, antes negro como el fondo de un pozo, ahora reinaba el color, había nacido una flor, una orquídea malva y blanca, que crecía orgullosa desafiando a toda la barbarie que reinaba a su alrededor, el comandante le arrebató el fusil de las manos y arrancó la flor tirándola al suelo y pisoteándola, cargó el fusil y disparó con rabia contra los hombres que huían.
NO SE COMO HAS HECHO ESTE TRUCO DE MAGIA BARATA, PERO ESTA TARDE MATARÁS A UN HOMBRE O TE MATARÉ YO A TI Y DESPUÉS LO MATARÉ A ÉL.
El elegido era un hombre joven, perteneciente a su batallón ,que aprovechando la escaramuza que habían protagonizado intentó huir sin éxito.
Lo ataron a un poste y lo colocaron frente a él, a unos tres metros para que no pudiese fallar, el comandante le dio un fusil y le ordeno matar a ese pobre hombre, encaro el arma y solo pudo ver sus ojos llorando y como gritaba y pedía clemencia y rezaba. El comandante gritó.
CARAJO, DISPARE DE UNA PUTA VEZ!.
Pero no podía disparar, no podía matar a un semejante, comenzó a temblar, y el arma se le disparó, del cañón salió una bala que dio contra el poste justo encima de la cabeza del condenado, del hueco formado por el impacto, nació la misma flor que había arrancado el comandante, como un adorno esplendido en mitad de la mugre. El pobre fusilado se había desvanecido, cayendo al suelo sobre sus orines.
El comandante abrió unos ojos como platos, y comenzó a insultarlo y a golpearlo, sacó su pistola, le apuntó a la cara, disparó, y la pistola falló estallándole en la cara, tirándolo al suelo y cayendo sobre los orines del reo. En el rostro del comandante, de la mancha de su sangre, nació una flor como las anteriores, solo que esta era completamente roja, de esta flor nacieron más y más y el comandante se ahogó por las flores que salían por su boca, y poco después todo su cuerpo quedo cubierto por cientos de flores, parecía que el comandante fuese un pequeño jardín del que nacieron más flores y de estas nacieron más, al cabo de unos minutos todo el campamento quedó cubierto por miles de flores de innumerables colores, dando apariencia majestuosa a un lugar, que hasta ese momento solo había servido para cultivar dolor y maldad.
El comandante se guardó la pistola aún humeante, mientras pensaba, PORQUE SONREIRÁ EL PUTO COBARDE ESTE, LE ACABO DE PEGAR UN TIRO EN LA CABEZA Y SE RÍE EL PUTO CABRÓN.
El comandante se dio la vuelta, sintió un dolor en la espalda y justo al momento escuchó el disparo que lo había matado, mientras caía, vio al soldado cobarde que aún sonreía mientras sostenía el fusil con el que lo acababa de matar.
Es lo malo de los fusiles, siempre salen balas y nunca flores.
Un día de estos más, besos.

