sábado, 21 de enero de 2012
LA BELLEZA
Estamos rodeados de belleza por todas partes, lo malo es que a veces no somos capaces de verla y pasamos por encima de ésta.
Mires donde mires hay belleza. A pesar de la prima de riesgo, de los maravillosos gobiernos europeos, autonómicos y nacionales que nos conducen lenta pero firmemente al final del precipicio, de empresas de calificación, de Pepe, de mil cosas feas y hasta repugnantes, ella está allí para hacer de este mundo un lugar en el que vale la pena estar.
Ay la belleza, la puedes encontrar en un anuncio de Fermín, en un diseño de Miri, en un día que Arman llegue puntual, en una carta que nunca recibí desde Hungría, en un poema de Silvia, en un grito de Beni, en las fotos de Facebook de Pitu, en sus niños, en seguir el Inocenciagate con Iso, en mis hijos y como me miran (pobriños el día que se den cuenta, el chasco que se van a llevar), en mi mujer, en los niños de Rebe, en el de Fernando y Fátima, en Berto jugando, en los modelos de Susi, en las niñas de Cris, en una mirada, en un beso, en una caricia, en el cielo, en el campo, en una boda, que se yo, cuando entro en un bar y todos me conocen, cuando compro el pan y la dependienta me llama guapo (esto es más bien miopía), en una canción que te llegue al alma, en el amor entre la Duquesa de Alba y el Duque Consorte (JA), en la casa de Urdangarin (con lo que se ha gastado, algo tiene que haber), en el tinte de Rajoy, en la sonrisa de Zapatero, en Ramoncín cantando (no, aquí no)...
Podría seguir hasta mañana o pasado, enumerando cosas llenas de belleza y personas maravillosas, (a partir de la Duquesa de Alba era broma), pero no es plan hacer esto demasiado largo y aburrido, porqué como he dicho ut supra ( latinajo), está en todas partes, solo hay que saber mirar, pero sobre todo está en lo que se cuece en mis tripas cuando pienso en toda la gente que me importa y en los momentos que hemos compartido. Ese sentimiento consigue, a pesar de todo lo malo que pasa a nuestro alrededor, hacerme sonreír hacerme sentir bien, ahí radica la verdadera belleza, la que construimos día a día entre todos, a través de los besos, de los abrazos, de los "Te quiero", de las muestras de afecto...
Besos, otro día más....
sábado, 14 de enero de 2012
RESPONSABILIDAD
Había pensado abandonar la escritura en este blog, al menos durante un año, pero resulta que en los últimos días me han llegado correos, unos amenazantes, otros suplicantes, en los que se me conminaba a continuar publicando. El hecho de saberme leído por varios cientos de miles de personas, me ha hecho reconsiderar la decisión que había tomado tan firmemente como la dejar de fumar (que rico está este marlboro {para que coño sirve la primera "r" de marlboro}).
Gracias a los correos que me han ido llegando, me he enterado de que el señor Rossel (el de la CEOE), es incapaz de negociar sin leer antes mi blog, así que cuando trata de conseguir que los empleados españoles se conviertan poco a poco en galeotes, encadenados a su puesto trabajo, con un sueldo mísero y carentes de cualquier derecho, previamente ha leído alguno de mis fantásticos relatos.
También nuestros principales representantes sindicales, los señores Mortadelo y Filemón, perdón Toxo y Méndez, antes de las reverencias que suelen hacer ante Patronal y Gobierno, me leen, parece ser que con el fin de ver que alguien puede caer más bajo que ellos.
Me han llegado rumores de que cuando quebró Leman Brothers, el Sr. De Guindos se estaba descojonando con uno de mis relatos, al igual que cuando lo hicieron Ministro de Economía, o quizás solo se estaba descojonando.
Rajoy y Montoro solo me leen cuando incumplen alguna promesa electoral (en este momento me tienen saturado el servidor).
En la Casa Real, también se me lee, aunque allí son incapaces de entender la mitad de lo que escribo, y hasta Urdangarin ha exigido, como única condición para volver a España, tener conexión a Internet para poder seguirme.
Y después está toda la gente que imprime mis relatos para poder disfrutar de un papel higiénico que de autentico gusto al usarlo.
En fin que estoy abrumado ante tanta responsabilidad, y aunque esto haga que tiemble y me cague de miedo ante el teclado, la asumiré y continuaré escribiendo.
Besos, Bicos, Kisses, otro día más.
Gracias a los correos que me han ido llegando, me he enterado de que el señor Rossel (el de la CEOE), es incapaz de negociar sin leer antes mi blog, así que cuando trata de conseguir que los empleados españoles se conviertan poco a poco en galeotes, encadenados a su puesto trabajo, con un sueldo mísero y carentes de cualquier derecho, previamente ha leído alguno de mis fantásticos relatos.
También nuestros principales representantes sindicales, los señores Mortadelo y Filemón, perdón Toxo y Méndez, antes de las reverencias que suelen hacer ante Patronal y Gobierno, me leen, parece ser que con el fin de ver que alguien puede caer más bajo que ellos.
Me han llegado rumores de que cuando quebró Leman Brothers, el Sr. De Guindos se estaba descojonando con uno de mis relatos, al igual que cuando lo hicieron Ministro de Economía, o quizás solo se estaba descojonando.
Rajoy y Montoro solo me leen cuando incumplen alguna promesa electoral (en este momento me tienen saturado el servidor).
En la Casa Real, también se me lee, aunque allí son incapaces de entender la mitad de lo que escribo, y hasta Urdangarin ha exigido, como única condición para volver a España, tener conexión a Internet para poder seguirme.
Y después está toda la gente que imprime mis relatos para poder disfrutar de un papel higiénico que de autentico gusto al usarlo.
En fin que estoy abrumado ante tanta responsabilidad, y aunque esto haga que tiemble y me cague de miedo ante el teclado, la asumiré y continuaré escribiendo.
Besos, Bicos, Kisses, otro día más.
sábado, 17 de diciembre de 2011
La Factura
Hay autonomías en las que ya se está entregando, y se va a entregar de inmediato en la mayoría de ellas, una factura “informativa” del coste que ha supuesto nuestra visita al médico, de la asistencia que recibamos en urgencias, de la intervención quirúrgica que hemos sufrido o de cualquier gasto que ocasionemos por ponernos malitos.
Naturalmente, me estoy refiriendo a la sanidad pública. Lo hacen, o lo van a hacer, con la “sana” intención de que “tomemos conciencia” de lo que cuesta atendernos, aunque seamos nosotros mismos, con nuestros impuestos y cotizaciones, los que pagamos religiosamente estos servicios.
Yo propongo que cada vez que el Presidente del Gobierno, el Ministro, el Presidente de Comunidad Autónoma, el Diputado, el Senador, el Presidente de la Diputación, el Alcalde, etc. se suban a su coche oficial, de alta gama por lo general, se les entregue la factura.
Cuando inauguren chorradas, visiten pueblos o centros de mayores engalanados especialmente para su visita, con vino de honor, gambas blancas, jamón pata negra, patés, quesos variados y otras exquisiteces, les entreguen la factura.
Cuando asistan a la multitud de fiestas, recepciones, comilonas, etc., que se organizan por cualquier cosa, les entreguen la factura.
Cuando se suban en trenes o aviones e primerísima clase, les entreguen la factura.
Cuando se alojen en hoteles de muchas estrellas, les entregen la factura.
Cuando vayan a comer a restaurantes de muchos tenedores, les entreguen la factura.
Todo ello, claro, con la única intención de que “tomen conciencia” de lo que nos cuesta a los ciudadanos mantener a tanto chupón de la política.
ESTO DE AQUÍ ATRÁS NO LO HE ESCRITO YO, PERO ME PARECE UNA IDEA COJONUDA, POR ESO LO HE PLAGIADO VILMENTE, PERO SOLO CON EL FIN DE EXTENDERLO, NO PUEDO CITAR AL AUTOR, PQ SE TRATA DE UN COMENTARIO ANÓNIMO, PERO ES GENIAL.
UN DÍA DE ESTOS ESCRIBO ALGO, BICOS
Naturalmente, me estoy refiriendo a la sanidad pública. Lo hacen, o lo van a hacer, con la “sana” intención de que “tomemos conciencia” de lo que cuesta atendernos, aunque seamos nosotros mismos, con nuestros impuestos y cotizaciones, los que pagamos religiosamente estos servicios.
Yo propongo que cada vez que el Presidente del Gobierno, el Ministro, el Presidente de Comunidad Autónoma, el Diputado, el Senador, el Presidente de la Diputación, el Alcalde, etc. se suban a su coche oficial, de alta gama por lo general, se les entregue la factura.
Cuando inauguren chorradas, visiten pueblos o centros de mayores engalanados especialmente para su visita, con vino de honor, gambas blancas, jamón pata negra, patés, quesos variados y otras exquisiteces, les entreguen la factura.
Cuando asistan a la multitud de fiestas, recepciones, comilonas, etc., que se organizan por cualquier cosa, les entreguen la factura.
Cuando se suban en trenes o aviones e primerísima clase, les entreguen la factura.
Cuando se alojen en hoteles de muchas estrellas, les entregen la factura.
Cuando vayan a comer a restaurantes de muchos tenedores, les entreguen la factura.
Todo ello, claro, con la única intención de que “tomen conciencia” de lo que nos cuesta a los ciudadanos mantener a tanto chupón de la política.
ESTO DE AQUÍ ATRÁS NO LO HE ESCRITO YO, PERO ME PARECE UNA IDEA COJONUDA, POR ESO LO HE PLAGIADO VILMENTE, PERO SOLO CON EL FIN DE EXTENDERLO, NO PUEDO CITAR AL AUTOR, PQ SE TRATA DE UN COMENTARIO ANÓNIMO, PERO ES GENIAL.
UN DÍA DE ESTOS ESCRIBO ALGO, BICOS
martes, 13 de diciembre de 2011
CUENTO DE NAVIDAD
Pablo caminaba meditabundo, iba pensando en como había cambiado la vida, en los errores, en los engaños, en toda la mierda que se tenía que tragar cada día, cada día una poca más y todo por culpa del dinero, del dinero que no tenía. Pablo era funcionario y estaba bastante cabreado porqué le hubiesen cambiado las reglas del juego a media partida, y como siempre que las cambiaban era para joder al de abajo, en este caso él, y lo que era peor, su familia.
Todos sus problemas habían empezado unos seis años atrás, vivían en un piso pequeño pero que ya estaba casi pagado, que bien dormían entonces, la casa era preciosa aunque con la llegada del segundo hijo se quedaba un poco justa, entonces un día un compañero les dijo que estaba mirando casas, y que había visto una preciosa para ellos, un adosado que estaba genial y que si lo compraban, él les compraría la suya, aún no sabía porqué, pero fueron a verla y una cosa llevó a la otra y terminaron por comprarla. Después su compañero los dejó tirados y llegaron las primeras noches sin dormir, por culpa del dinero, hasta que un día por fin vendieron su vieja casa, la casa en la que habían nacido sus dos hijos, y la casa en la que había sido feliz de verdad. Parecía que todo iba a ir, bien, un día se le rompió el coche, la reparación era muy cara, así que se compró otro, modesto, pero a pagar en seis años, lo habían mirado todo y aunque algo justos, llegaban de sobra. Pero un día, de repente, les bajaron el sueldo a Pablo y a su mujer, así que ahora casi no llegan, lo poco que sobra va para los niños, y se ven cada día más limitados.
Todos sus problemas habían empezado unos seis años atrás, vivían en un piso pequeño pero que ya estaba casi pagado, que bien dormían entonces, la casa era preciosa aunque con la llegada del segundo hijo se quedaba un poco justa, entonces un día un compañero les dijo que estaba mirando casas, y que había visto una preciosa para ellos, un adosado que estaba genial y que si lo compraban, él les compraría la suya, aún no sabía porqué, pero fueron a verla y una cosa llevó a la otra y terminaron por comprarla. Después su compañero los dejó tirados y llegaron las primeras noches sin dormir, por culpa del dinero, hasta que un día por fin vendieron su vieja casa, la casa en la que habían nacido sus dos hijos, y la casa en la que había sido feliz de verdad. Parecía que todo iba a ir, bien, un día se le rompió el coche, la reparación era muy cara, así que se compró otro, modesto, pero a pagar en seis años, lo habían mirado todo y aunque algo justos, llegaban de sobra. Pero un día, de repente, les bajaron el sueldo a Pablo y a su mujer, así que ahora casi no llegan, lo poco que sobra va para los niños, y se ven cada día más limitados.
Hoy es nochebuena, camina agobiado, no sabe que hacer, ya han limitado tantas cosas, y no es que vivan mal del todo, pero cada día es un poco peor y después están la incertidumbre y la falta de esperanza. Esto es lo que hace que todo sea tan difícil. Está agobiado porqué se va a gastar lo que no tiene en un super regalo para su mujer, ella se lo merece, con el dinero que ha ahorrado al dejar de fumar, y renunciando a muchas cosas, ha comprado una pulsera preciosa, hoy se la dan ya grabada.
"Para Marta, lo mejor de mi vida".
Mientras Pablo camina deprimido, el jefe de su mujer la tiene agarrada por el pelo, no quiere que se retire mientras eyacula. Todas las semanas, al menos un par de veces, follan en el despacho de este, al principio la mujer de Pablo se sentía avergonzada, pero poco a poco en su cabeza se ha dado cuenta de que con Pablo no tenía futuro y lo que iba a ser un rollete con el jefe, ha pasado a ser una relación. Hoy mismo como regalo de Navidad, éste le ha pedido que deje a Pablo y se vaya con él. Como premio le ha hecho la mamada de su vida.
DIOS QUE MAL VA ESTO, POBRECILLOS, a ver como lo arreglamos, Marta se tira al jefe porqué Pablo debido a la crisis no acaba de funcionar, Pablo le da la pulsera, Marta se lo cuenta todo el día de navidad y le dice a Pablo que lo deja, están en casa de la familia de Pablo, están sus padres, sus tres hermanos, con sus mujeres e hijos, por no dar la nota disimulan, Pablo se va de casa, se va a tirar por un puente, pero en el último momento llega una atractiva joven que lo convence de que la vida es maravillosa, se enamoran. Pablo y Marta se divorcian, y se vuelven a casar, pero como acaban todos como amigos, se celebran las dos bodas a la vez, tanto el Jefe de Marta como la atractiva joven, resultan ser excelentes como padrastros, además la atractiva joven es millonaria.
Ya está, es que si sigo al ritmo del principio me hacen falta veinte folios, y total lo único que importa en cuento de navidad es que acabe bien, y este acaba bien.
Feliz Navidad y Próspero año nuevo.
"Para Marta, lo mejor de mi vida".
Mientras Pablo camina deprimido, el jefe de su mujer la tiene agarrada por el pelo, no quiere que se retire mientras eyacula. Todas las semanas, al menos un par de veces, follan en el despacho de este, al principio la mujer de Pablo se sentía avergonzada, pero poco a poco en su cabeza se ha dado cuenta de que con Pablo no tenía futuro y lo que iba a ser un rollete con el jefe, ha pasado a ser una relación. Hoy mismo como regalo de Navidad, éste le ha pedido que deje a Pablo y se vaya con él. Como premio le ha hecho la mamada de su vida.
DIOS QUE MAL VA ESTO, POBRECILLOS, a ver como lo arreglamos, Marta se tira al jefe porqué Pablo debido a la crisis no acaba de funcionar, Pablo le da la pulsera, Marta se lo cuenta todo el día de navidad y le dice a Pablo que lo deja, están en casa de la familia de Pablo, están sus padres, sus tres hermanos, con sus mujeres e hijos, por no dar la nota disimulan, Pablo se va de casa, se va a tirar por un puente, pero en el último momento llega una atractiva joven que lo convence de que la vida es maravillosa, se enamoran. Pablo y Marta se divorcian, y se vuelven a casar, pero como acaban todos como amigos, se celebran las dos bodas a la vez, tanto el Jefe de Marta como la atractiva joven, resultan ser excelentes como padrastros, además la atractiva joven es millonaria.
Ya está, es que si sigo al ritmo del principio me hacen falta veinte folios, y total lo único que importa en cuento de navidad es que acabe bien, y este acaba bien.
Feliz Navidad y Próspero año nuevo.
lunes, 28 de noviembre de 2011
AÑO 1000 (MÁS O MENOS)
Mi padre era solo un niño, un niño de unos nueve años, cuando los hombres del norte llegaron por primera vez a la aldea. Lo arrasaron todo, las pequeñas embarcaciones de los pescadores, los corrales de los animales, las casas... todo ardía, iluminando una orgía de pillaje y muerte. Mi padre vio como el suyo, apenas tuvo tiempo de saltar del jergón en el que dormía abrazado a mi abuela, para que un gigante le cortara el cuello, ahogando un grito de rabia y terror que nunca llego a salir de su boca, después el gigante se echó encima de su reciente viuda, dándole una bofetada al tiempo que miraba a sus tres hijos, para que se dejase hacer bajo el peso de la amenaza de un nuevo crimen, cuando el gigante comenzó a moverse ritmicamente, mi padre cogió la espada manchada con la sangre de mi abuelo, y la dejó caer sobre el cuello del asesino, cortándolo hasta la mitad, más sangre, más gritos de los pequeños, mi padre cogió de la mano a mi abuela, a sus hermanos y los guió hasta su escondite en el monte, desde donde pudieron ver arder su casa, las casas de sus amigos y todo lo que tenían...
Habían pasado siete años, ahora el niño era un hombre, muy joven, pero un hombre, habían reconstruido la aldea, y a pesar de que había quedado diezmada y que reconstruir todo fue muy duro, a base de esfuerzo e inteligencia habían salido adelante. De los trescientos habitantes, tras el ataque quedaron unos doscientos, de los cuales, unos treinta quedaron malheridos, en la actualidad había unas cuatrocientas personas, estaban pensando incluso en construir una iglesia, para evitar tener que trasladarse para los bautizos y las bodas.
A pesar de la prosperidad y de la bonanza, mi padre y todos los que habían sufrido el ataque, vivían obsesionados con la vuelta de los hombres del norte, todas las noches apostaban dos vigías, ya que un descuido haría que todo lo que habían conseguido a base de esfuerzo y sacrificios volviese a quedar en nada.
Una noche clara y estrellada, divisaron a lo lejos una vela cuadrada, el vigía corrió, y aviso, había llegado el momento que habían temido y en el fondo deseado, se prepararon para luchar, ellos no eran guerreros, pero mi padre había ideado un plan, que tras mucho debate fue aceptado por todo el pueblo. Se llevaron a las mujeres y a los niños pequeños, y se escondieron, cerca de las viejas casas que habían reconstruido. Desde un alto pudieron observar como unos cuarenta hombres se bajaron del barco con cabeza de dragón y como sigilosamente se acercaron al pueblo, una vez allí comenzaron a dar alaridos y a entrar en las casas con las armas preparadas, había llegado el momento, empaparon sus flechas en aceite, las prendieron, y dispararon los arcos, cuando cayó la primera flecha comenzó a arder todo el perímetro del pueblo y después todas y cada una de las casas. Murieron todos los asaltantes, la mayor parte asfixiados, unos cuantos quemados y el resto, rematados a golpes.
Habían reconstruido el pueblo dentro de la montaña, solo unos cientos de metros hacía el interior, reconstruyendo el viejo solo en apariencia, solo para que no aparentase ser una ruina, después, habían embreado el perímetro y las casas, convirtiéndose en una trampa de la que era imposible salir. Contaron a los muertos, había cuarenta y tres. Mi padre se vistió con las ropas de uno de los invasores y otros hombres los imitaron luego, tomaron el barco, en el que quedaban unos veinte hombres, solo tuvieron que matar a dos más, haciendo prisioneros a los demás. Habían permanecido en el barco para vigilar a diez rehenes por los que pensaban pedir rescate, su error fue la confianza que tenían en que arrasarían con suma facilidad una aldea de pescadores, como siempre habían hecho.
Entre los rehenes había una joven vascofrancesa, mi padre y ella se miraron, y ya nunca dejaron de mirarse.
Mi padre convertido en líder, propuso darles un escarmiento que nunca olvidasen, que volviesen a su pueblo, sí, pero de una forma que nunca nadie pudiese olvidar y que sirviese de escarmiento, que hiciese que se cualquiera se pensase atacarlos de nuevo.
Cegaron a doce de los prisioneros, dejando sus extremidades completas para que pudiesen remar, a los demás para que guiasen al resto, solo los dejaron tuertos, pero a cambio a uno le cortaron una mano, a otro un pie, a los otros cuatro les dejaron todos los miembros, tras arrancarles las orejas y cortarles los labios... Llenaron el barco con abundante carne y un saco lleno con una nota escrita en latín, pusieron el saco al fondo, detrás del resto de provisiones, para que cuando lo abriesen ya no hubiera remedio. El barco con los mutilados se hizo a la mar.
La carne era la de los guerreros muertos, y en el último saco había diez cabezas cortadas, y en la nota ponía, "OS HABÉIS COMIDO A VUESTROS AMIGOS".
No se sabe la suerte que corrieron estos marinos lisiados, pero lo cierto es que nunca más se sufrió una incursión.
Mi padre cansado del mar que tanto dolor le había causado, se marchó con la joven vasconfrancesa, mi madre, se fueron al interior, a Villalba, allí al cabo de diez meses nací yo, cuando me bautizaron, en el momento en que el sacerdote preguntó por mi nombre, mi padre lloró, la única vez en su vida, y con los ojos llenos de lagrimas y el corazón lleno de orgullo dijo.
-Manuel, se llama MANUEL FRAGA IRIBARNE.
Hala! Y desde esas hasta hoy. Lo iba a escribir el día 23, pero me dio pereza, besos a todos.
Habían pasado siete años, ahora el niño era un hombre, muy joven, pero un hombre, habían reconstruido la aldea, y a pesar de que había quedado diezmada y que reconstruir todo fue muy duro, a base de esfuerzo e inteligencia habían salido adelante. De los trescientos habitantes, tras el ataque quedaron unos doscientos, de los cuales, unos treinta quedaron malheridos, en la actualidad había unas cuatrocientas personas, estaban pensando incluso en construir una iglesia, para evitar tener que trasladarse para los bautizos y las bodas.
A pesar de la prosperidad y de la bonanza, mi padre y todos los que habían sufrido el ataque, vivían obsesionados con la vuelta de los hombres del norte, todas las noches apostaban dos vigías, ya que un descuido haría que todo lo que habían conseguido a base de esfuerzo y sacrificios volviese a quedar en nada.
Una noche clara y estrellada, divisaron a lo lejos una vela cuadrada, el vigía corrió, y aviso, había llegado el momento que habían temido y en el fondo deseado, se prepararon para luchar, ellos no eran guerreros, pero mi padre había ideado un plan, que tras mucho debate fue aceptado por todo el pueblo. Se llevaron a las mujeres y a los niños pequeños, y se escondieron, cerca de las viejas casas que habían reconstruido. Desde un alto pudieron observar como unos cuarenta hombres se bajaron del barco con cabeza de dragón y como sigilosamente se acercaron al pueblo, una vez allí comenzaron a dar alaridos y a entrar en las casas con las armas preparadas, había llegado el momento, empaparon sus flechas en aceite, las prendieron, y dispararon los arcos, cuando cayó la primera flecha comenzó a arder todo el perímetro del pueblo y después todas y cada una de las casas. Murieron todos los asaltantes, la mayor parte asfixiados, unos cuantos quemados y el resto, rematados a golpes.
Habían reconstruido el pueblo dentro de la montaña, solo unos cientos de metros hacía el interior, reconstruyendo el viejo solo en apariencia, solo para que no aparentase ser una ruina, después, habían embreado el perímetro y las casas, convirtiéndose en una trampa de la que era imposible salir. Contaron a los muertos, había cuarenta y tres. Mi padre se vistió con las ropas de uno de los invasores y otros hombres los imitaron luego, tomaron el barco, en el que quedaban unos veinte hombres, solo tuvieron que matar a dos más, haciendo prisioneros a los demás. Habían permanecido en el barco para vigilar a diez rehenes por los que pensaban pedir rescate, su error fue la confianza que tenían en que arrasarían con suma facilidad una aldea de pescadores, como siempre habían hecho.
Entre los rehenes había una joven vascofrancesa, mi padre y ella se miraron, y ya nunca dejaron de mirarse.
Mi padre convertido en líder, propuso darles un escarmiento que nunca olvidasen, que volviesen a su pueblo, sí, pero de una forma que nunca nadie pudiese olvidar y que sirviese de escarmiento, que hiciese que se cualquiera se pensase atacarlos de nuevo.
Cegaron a doce de los prisioneros, dejando sus extremidades completas para que pudiesen remar, a los demás para que guiasen al resto, solo los dejaron tuertos, pero a cambio a uno le cortaron una mano, a otro un pie, a los otros cuatro les dejaron todos los miembros, tras arrancarles las orejas y cortarles los labios... Llenaron el barco con abundante carne y un saco lleno con una nota escrita en latín, pusieron el saco al fondo, detrás del resto de provisiones, para que cuando lo abriesen ya no hubiera remedio. El barco con los mutilados se hizo a la mar.
La carne era la de los guerreros muertos, y en el último saco había diez cabezas cortadas, y en la nota ponía, "OS HABÉIS COMIDO A VUESTROS AMIGOS".
No se sabe la suerte que corrieron estos marinos lisiados, pero lo cierto es que nunca más se sufrió una incursión.
Mi padre cansado del mar que tanto dolor le había causado, se marchó con la joven vasconfrancesa, mi madre, se fueron al interior, a Villalba, allí al cabo de diez meses nací yo, cuando me bautizaron, en el momento en que el sacerdote preguntó por mi nombre, mi padre lloró, la única vez en su vida, y con los ojos llenos de lagrimas y el corazón lleno de orgullo dijo.
-Manuel, se llama MANUEL FRAGA IRIBARNE.
Hala! Y desde esas hasta hoy. Lo iba a escribir el día 23, pero me dio pereza, besos a todos.
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