Llevo todo el día escuchando canciones viejas de Bruce Springsteen, llenas de fuerza, que adquieren más fuerza aún cuando entra el saxofón de Clarence, como un torrente de notas, que arrastra toda la canción a su terreno, Dios que bueno era!
Todas sin excepción, traen algún recuerdo o alguna imagen especial, parece mentira lo que la música puede hacer con nuestras cabezas, como puede cambiar nuestro estado de ánimo, como puede despertar cosas que creíamos muertas, recuerdos que estaban olvidados salen a la luz, devolviendo parte de lo que somos y que ya habíamos olvidado. Parece increíble pero a veces bastan cuatro notas o un grito en un momento para que todo vuelva a su sitio o se desordene definitivamente.
No somos nada, en realidad parece que no somos lo que creemos ser, muchas veces hacemos un papel siendo lo que los demás quieren que seamos, como podemos cambiar en un instante solo para seguir siendo aceptados. Siempre tenemos nuestra esencia y quizás nuestra forma de ser no se altere demasiado, pero al final, si somos lo que somos es por lo que hemos vivido hasta ahora, estamos forjados por nuestros recuerdos, y estos van y vienen a su antojo, así que, ¿quienes somos?
Uno puede tratar de ser el que fue, ser como ha sido siempre, pero los años no perdonan y poco a poco, vamos evolucionando, me pregunto si me llevaría bien con el fui hace veinte años, parece que no he cambiado tanto, pero supongo que nos echaríamos cosas en cara, él me diría "Mira en lo que me has convertido" y yo le contestaría "Fíjate en lo que me convertiste".
No esta mal ser lo que soy. De todas formas, a veces creo que ya no soy él, y hoy mucho menos, parece que por fin a base de golpear siempre contra la misma piedra, al fin la he roto, creo que ya puedo salir de la caverna, y ver por fin las cosas como son, hoy ya tengo un pie y medio fuera, ahora me pregunto si tendré valor y por fin podré librarme de la última atadura y salir, empezar de cero, la misma vida pero con otra lucidez , y sobre todo libre del lastre con el que he cargado durante casi veinte años, creo que si.
Por cierto es una pena lo de Clarence Clemons, era la fuerza personalizada y llenaba un escenario como nadie, él si que supo donde estaba su sitio. DEP (http://youtu.be/5e4-20tqC4A)
Joder mira que soy plasta a veces, bicos.
sábado, 25 de junio de 2011
sábado, 11 de junio de 2011
TODO EL MUNDO ES BUENO.
Estaba pidiendo limosna, estaba tirado en la calle de una pequeña capital de provincia, en realidad estaba durmiendo la borrachera, con la tapa de una caja de folios a mis pies en la que la gente había echado unas pocas monedas que me permitirían comprar un brick de vino con el que evadirme de este mundo de mierda, solo quería morirme, pero me faltaban huevos para matarme, así que me dejaba llevar. Estaba allí tirado, cuando la vi, era una chica joven, una madre inexperta, a punto de cruzar con el carrito del niño asomando un metro por delante, al ir a cruzar, con el carro metido en el carril de los coches, un carro de estos voluminosos, azules, que parecen antiguos, la madre iba hablando con otra chica, y entonces vi que un coche venía un poco rápido de más, grité, pero eso solo llamó su atención, haciendo que no reparasen en el coche, me levanté, me dio tiempo a ver su cara de susto, empujé a al madre a un lado, cogí el carro y tiré de él con todas mis fuerzas, el coche solo lo rozo, entonces, quizás debido al esfuerzo o a la emoción de hacer por fin algo útil, vomité, lo hicé sobre el suelo, mientras me apoyaba en la madre, que ahora a pesar de mi estado, me miraba como si fuese un Dios.
Había hecho algo útil, por primera vez en meses, había hecho algo que valía la pena, quizás había llegado el momento de cambiar. Tenía que aprovechar el momento y comenzar a subir el primer peldaño para salir del abismo.
Aproveché que con el subidón de adrenalina y la vomitona, estaba despejado y lúcido, y cuando la madre me dijo si podía hacer algo por mi, la miré de arriba a abajo y en vez de pedirle sexo que era lo que pensé cuando le miré de cerca el escote, le dije que necesitaba asearme y algo de ropa, con eso bastaría. Me miro extrañada, habló algo con su amiga y me llevaron a casa de la segunda, el niño me sonreía desde el carro ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor. Como siempre que hablaba con alguien, digamos que normal, que estaba dentro de la sociedad, me preguntaron como había llegado a esta situación, y la verdad estaba harto de contarlo, pero a pesar de todo les conté lo de siempre, que si primero el paro, después mi mujer que se va, empezar a beber, cada vez más, las deudas se lo comen todo, y un día te dejas llevar y acabas tirado, eso es lo que era un tirado. Mientras les iba contando todo sonreían como beatas, a fin de cuentas, había salvado a su niño e iban a hacer la buena obra del día.
Llegamos a la casa, me dieron unas toallas y algo de ropa, que me quedaba más o menos bien y me acompañaron al baño. Que sensación tan maravillosa, el agua templada cayendo sobre mi cuerpo, sentir como la mugre se deshacía, oler bien después de tanto tiempo, y vestirme con ropa limpia, me habían dejado espuma de afeitar y unas cuchillas, parecía otra persona afeitado, en realidad volvía a ser yo mismo, cuando salí del baño, me miraron sorprendidas, y porque no decirlo, encantadas, la madre se retiró a un dormitorio con el niño para darle el pecho, y yo me quedé tomando un café y charlando, con la otra chica, Laura, nunca olvidaré su nombre, Laura.
Cuando terminé el café, Laura se dio la vuelta y se puso a fregar las tazas, en la mesa había un jamón y al lado de este un cuchillo, largo delgado y afilado, lo cogí sin que se diese cuenta, le tape la boca y la maté, cerré la puerta de la cocina, fui a la entrada de la casa, abrí y cerré la puerta de la calle, y me senté en el salón, esperando a la madre, esta salió al cabo de unos minutos, había dejado al niño durmiendo en la habitación, le dije que Laura había salido a comprar alguna cosa, y que yo me iba a marchar, le pedí que me dejase ver al niño, ella accedió claro, se puso delante mía, la maté, igual que a Laura, no sufrieron. Me acerqué al bebe, todavía con el cuchillo en la mano, le di un beso, me eche a llorar, le dije que lo sentía, lo arrope, y salí a la calle, fui a la comisaría del centro de la plaza, conté todo, les acompañé, abrí la puerta con unas llaves que había cogido, no era cosa de romper la puerta, y allí me detuvieron, entre sorprendidos y asustados.
Ahora estoy limpio todos los días, como caliente, tengo algo de dinero que gano en el taller de la cárcel, una atención médica cojonuda y hasta estoy estudiando una carrera, así, cuando salga dentro de quince años, podré enfrentarme con la vida. Lo siento por Laura, la joven madre y su familia, pero esta era la mejor salida que tenía, ahora mismo soy casi feliz, excepto cuando pienso en el bebe, pobre huérfano.
Ay, como está el mundo, no hay que fiarse. Besos otro día más.
Había hecho algo útil, por primera vez en meses, había hecho algo que valía la pena, quizás había llegado el momento de cambiar. Tenía que aprovechar el momento y comenzar a subir el primer peldaño para salir del abismo.
Aproveché que con el subidón de adrenalina y la vomitona, estaba despejado y lúcido, y cuando la madre me dijo si podía hacer algo por mi, la miré de arriba a abajo y en vez de pedirle sexo que era lo que pensé cuando le miré de cerca el escote, le dije que necesitaba asearme y algo de ropa, con eso bastaría. Me miro extrañada, habló algo con su amiga y me llevaron a casa de la segunda, el niño me sonreía desde el carro ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor. Como siempre que hablaba con alguien, digamos que normal, que estaba dentro de la sociedad, me preguntaron como había llegado a esta situación, y la verdad estaba harto de contarlo, pero a pesar de todo les conté lo de siempre, que si primero el paro, después mi mujer que se va, empezar a beber, cada vez más, las deudas se lo comen todo, y un día te dejas llevar y acabas tirado, eso es lo que era un tirado. Mientras les iba contando todo sonreían como beatas, a fin de cuentas, había salvado a su niño e iban a hacer la buena obra del día.
Llegamos a la casa, me dieron unas toallas y algo de ropa, que me quedaba más o menos bien y me acompañaron al baño. Que sensación tan maravillosa, el agua templada cayendo sobre mi cuerpo, sentir como la mugre se deshacía, oler bien después de tanto tiempo, y vestirme con ropa limpia, me habían dejado espuma de afeitar y unas cuchillas, parecía otra persona afeitado, en realidad volvía a ser yo mismo, cuando salí del baño, me miraron sorprendidas, y porque no decirlo, encantadas, la madre se retiró a un dormitorio con el niño para darle el pecho, y yo me quedé tomando un café y charlando, con la otra chica, Laura, nunca olvidaré su nombre, Laura.
Cuando terminé el café, Laura se dio la vuelta y se puso a fregar las tazas, en la mesa había un jamón y al lado de este un cuchillo, largo delgado y afilado, lo cogí sin que se diese cuenta, le tape la boca y la maté, cerré la puerta de la cocina, fui a la entrada de la casa, abrí y cerré la puerta de la calle, y me senté en el salón, esperando a la madre, esta salió al cabo de unos minutos, había dejado al niño durmiendo en la habitación, le dije que Laura había salido a comprar alguna cosa, y que yo me iba a marchar, le pedí que me dejase ver al niño, ella accedió claro, se puso delante mía, la maté, igual que a Laura, no sufrieron. Me acerqué al bebe, todavía con el cuchillo en la mano, le di un beso, me eche a llorar, le dije que lo sentía, lo arrope, y salí a la calle, fui a la comisaría del centro de la plaza, conté todo, les acompañé, abrí la puerta con unas llaves que había cogido, no era cosa de romper la puerta, y allí me detuvieron, entre sorprendidos y asustados.
Ahora estoy limpio todos los días, como caliente, tengo algo de dinero que gano en el taller de la cárcel, una atención médica cojonuda y hasta estoy estudiando una carrera, así, cuando salga dentro de quince años, podré enfrentarme con la vida. Lo siento por Laura, la joven madre y su familia, pero esta era la mejor salida que tenía, ahora mismo soy casi feliz, excepto cuando pienso en el bebe, pobre huérfano.
Ay, como está el mundo, no hay que fiarse. Besos otro día más.
miércoles, 1 de junio de 2011
ELECCIONES
A sus 97 años, Marta nunca había faltado a una cita electoral, nunca, desde que gracias a Clara Campoamor pudo votar por primera vez,le había cogido el gustillo a esto de depositar su voto en una urna y participar de la fiesta de la democracia. Como siempre, se vistió con sus mejores galas, y después de salir de misa, se fue paseando sola, aún podía valerse por si misma a pesar de su edad,despacito, como le permitían sus delgadas piernas, con su abrigo de visón, y su bolsito de piel azul, cogido con las dos manos, por delante del pecho, con los votos dentro de sus sobres bien guardados, no fuese a perderlos, que con lo mal que veía después iba a ser un lío buscar las papeletas y eso le daba mucha vergüenza, por eso los llevaba desde casa.
Llego al Colegio electoral, y se acercó a su mesa, la última, apedillándose Zunzunegui, era fácil, conocía a los dos chicos que estaban de vocales, y a los apoderados de los partidos, pero el presidente debía ser forastero, ella saludó a todo el mundo, con cariño, como había hecho toda su vida, con la mejor de sus sonrisas, después, tras enseñar el DNI, tacharon su nombre de la lista, y ella misma metió, primero el voto de las Autonómicas, pero al dejar el voto en las locales, sintió un dolor en el pecho y cayó fulminada, apretando con fuerza el sobre que ya estaba entrando en la urna, cayó muerta sobre la urna de las autonómicas, mientras su mano derecha quedó sobre la de las locales, con el sobre introducido en la urna en tres cuartas partes, mientras lo sujetaba .
-¡HOSTIA!- grito el Presidente al verla desplomarse- Hostia que ha palmado- entre temblores, se levantó, estiró la mano y le tomo el pulso- ¡JODER! No tiene pulso, está muerta, hay que llamar a alguien, al policía de la puerta, al médico, al Juez, a su puta madre...
Al momento se arremolinaron, los presidentes de otras mesas, los vocales, el policía, los apoderados de los partidos, todos, algún votante curioso...
Tras comprobar que estaba muerta, y cuando se hubieron tranquilizado un poco los ánimos, se decidió que nadie moviese el cadáver de Marta hasta que llegase el Juez. Llamaron a la Junta Electoral Central, que decidió, tras tener el presidente de mesa que jurar unas cuatro veces que era cierto todo y tras ponerse el policía, dar su identificación y jurar hasta en hebreo, dijeron que la votación tenía que continuar, que sacasen la urna de reserva, que acomodasen todo como pudieran, que lo sentían mucho pero no se podían parar las elecciones pasase lo que pasase.
Lo primero fue tapar la macabra escena con una especie de biombo, el policía hizo unas fotos antes de que cambiasen las listas de sitio, pusieron una mesa nueva, sacaron la urna de reserva, y a pesar del tembleque del presidente, y de los nervios de todos continuaron a unos cuatro metros del cadáver, cuando llegase el Juez todo volvería a la normalidad.
Volvieron a poner en marcha la mesa, soportando los reproches de los vecinos que se acercaban (QUE VERGÜENZA, COMO PODÍAN TENERLA AHÍ, ERA INCREIBLE...), reforzaron la seguridad con tres policías más, todo volvió a parecer normal. Entonces el apoderado de Izquierda Unida dijo:
- Ese voto no puede valer.
- ¿Que voto?- preguntó el Presidente, que había encanecido y estaba harto de todo.
- El que no ha entrado en la urna-respondió el de Izquierda Unida, al tiempo que señalaba hacía el biombo.
- Si que vale, está dentro de la urna- Respondió el del PP- Además es el último acto de la pobre Marta, depositar su voto, que mejor homenaje a la democracia y a ella que hacer valer este voto.
- Déjate de rollos, como es de misa diaria, y sabes de sobra que os ha votado. Pero no ha soltado la papeleta, así que no vale, y soy capaz de impugnar la mesa- el Sr. de IU se iba calentado poco a poco.
- Está dentro de la urna, así que vale, y ya está, y el que va a impugnar la mesa soy yo- miró hacía el Presidente- Como representante del Partido Popular, le pido que vuelva a llamar a la Junta Electoral Central. Y tú ¿no dices nada?- esta frase iba dirigida al representante del PSOE, que estaba en estado casi catatónico, desde el deceso.
- A mi me da todo igual, ahora mismo me da todo igual, hacer lo que os de la gana. Y dejarme en paz.
El Presidente, mientras se preguntaba porqué no había pagado la multa en vez de presentarse, volvió a llamar a la Junta Electoral Central, desde donde respondieron tras casi media hora de deliberación, que lo correcto sería que si en el momento de retirar el cadáver el voto caía dentro lo contasen, y si en cambio se salía fuera pues no.
Al cabo de dos horas eternas, llegó el Juez, la médico forense, el equipo de policía científica y los de la funeraria. Tras hacer unas fotos y levantar acta, Su Señoría ordenó el levantamiento del cuerpo de la pobre Marta. Todos miraron impacientes hacía su mano derecha, los empleados de la funeraria cogieron el cuerpo con el mayor cuidado posible, cogieron su brazo derecho y tiraron suavemente...
Todos miraron con ansiedad, mientras el sobre iba saliendo de la urna, la tumbaron boca arriba, el brazo estaba rígido, con el sobre bien sujeto, parecía un arbitro enseñando una tarjeta, pensó el segundo vocal, arrepintiéndose inmediatamente de su obscena imaginación.
Su Señoría que estaba al tanto de la disputa habida, sentía curiosidad, y tras ordenar hacer un par de fotos más, ordenó que retirasen el sobre de la mano de la difunta y lo abriesen. Uno de la "científica" tras arrancárselo no sin esfuerzo, abrió el sobre entregando el contenido al Juez, que se quedó atónito. Lo que había dentro del sobre, era una receta, una receta para un medicamento del corazón, la misma que la Sra. Marta no encontraba hacía dos días...
Como son estos políticos, no respetan nada, por un voto son capaces de desenterrar a su madre.
Besos otro día más.
Llego al Colegio electoral, y se acercó a su mesa, la última, apedillándose Zunzunegui, era fácil, conocía a los dos chicos que estaban de vocales, y a los apoderados de los partidos, pero el presidente debía ser forastero, ella saludó a todo el mundo, con cariño, como había hecho toda su vida, con la mejor de sus sonrisas, después, tras enseñar el DNI, tacharon su nombre de la lista, y ella misma metió, primero el voto de las Autonómicas, pero al dejar el voto en las locales, sintió un dolor en el pecho y cayó fulminada, apretando con fuerza el sobre que ya estaba entrando en la urna, cayó muerta sobre la urna de las autonómicas, mientras su mano derecha quedó sobre la de las locales, con el sobre introducido en la urna en tres cuartas partes, mientras lo sujetaba .
-¡HOSTIA!- grito el Presidente al verla desplomarse- Hostia que ha palmado- entre temblores, se levantó, estiró la mano y le tomo el pulso- ¡JODER! No tiene pulso, está muerta, hay que llamar a alguien, al policía de la puerta, al médico, al Juez, a su puta madre...
Al momento se arremolinaron, los presidentes de otras mesas, los vocales, el policía, los apoderados de los partidos, todos, algún votante curioso...
Tras comprobar que estaba muerta, y cuando se hubieron tranquilizado un poco los ánimos, se decidió que nadie moviese el cadáver de Marta hasta que llegase el Juez. Llamaron a la Junta Electoral Central, que decidió, tras tener el presidente de mesa que jurar unas cuatro veces que era cierto todo y tras ponerse el policía, dar su identificación y jurar hasta en hebreo, dijeron que la votación tenía que continuar, que sacasen la urna de reserva, que acomodasen todo como pudieran, que lo sentían mucho pero no se podían parar las elecciones pasase lo que pasase.
Lo primero fue tapar la macabra escena con una especie de biombo, el policía hizo unas fotos antes de que cambiasen las listas de sitio, pusieron una mesa nueva, sacaron la urna de reserva, y a pesar del tembleque del presidente, y de los nervios de todos continuaron a unos cuatro metros del cadáver, cuando llegase el Juez todo volvería a la normalidad.
Volvieron a poner en marcha la mesa, soportando los reproches de los vecinos que se acercaban (QUE VERGÜENZA, COMO PODÍAN TENERLA AHÍ, ERA INCREIBLE...), reforzaron la seguridad con tres policías más, todo volvió a parecer normal. Entonces el apoderado de Izquierda Unida dijo:
- Ese voto no puede valer.
- ¿Que voto?- preguntó el Presidente, que había encanecido y estaba harto de todo.
- El que no ha entrado en la urna-respondió el de Izquierda Unida, al tiempo que señalaba hacía el biombo.
- Si que vale, está dentro de la urna- Respondió el del PP- Además es el último acto de la pobre Marta, depositar su voto, que mejor homenaje a la democracia y a ella que hacer valer este voto.
- Déjate de rollos, como es de misa diaria, y sabes de sobra que os ha votado. Pero no ha soltado la papeleta, así que no vale, y soy capaz de impugnar la mesa- el Sr. de IU se iba calentado poco a poco.
- Está dentro de la urna, así que vale, y ya está, y el que va a impugnar la mesa soy yo- miró hacía el Presidente- Como representante del Partido Popular, le pido que vuelva a llamar a la Junta Electoral Central. Y tú ¿no dices nada?- esta frase iba dirigida al representante del PSOE, que estaba en estado casi catatónico, desde el deceso.
- A mi me da todo igual, ahora mismo me da todo igual, hacer lo que os de la gana. Y dejarme en paz.
El Presidente, mientras se preguntaba porqué no había pagado la multa en vez de presentarse, volvió a llamar a la Junta Electoral Central, desde donde respondieron tras casi media hora de deliberación, que lo correcto sería que si en el momento de retirar el cadáver el voto caía dentro lo contasen, y si en cambio se salía fuera pues no.
Al cabo de dos horas eternas, llegó el Juez, la médico forense, el equipo de policía científica y los de la funeraria. Tras hacer unas fotos y levantar acta, Su Señoría ordenó el levantamiento del cuerpo de la pobre Marta. Todos miraron impacientes hacía su mano derecha, los empleados de la funeraria cogieron el cuerpo con el mayor cuidado posible, cogieron su brazo derecho y tiraron suavemente...
Todos miraron con ansiedad, mientras el sobre iba saliendo de la urna, la tumbaron boca arriba, el brazo estaba rígido, con el sobre bien sujeto, parecía un arbitro enseñando una tarjeta, pensó el segundo vocal, arrepintiéndose inmediatamente de su obscena imaginación.
Su Señoría que estaba al tanto de la disputa habida, sentía curiosidad, y tras ordenar hacer un par de fotos más, ordenó que retirasen el sobre de la mano de la difunta y lo abriesen. Uno de la "científica" tras arrancárselo no sin esfuerzo, abrió el sobre entregando el contenido al Juez, que se quedó atónito. Lo que había dentro del sobre, era una receta, una receta para un medicamento del corazón, la misma que la Sra. Marta no encontraba hacía dos días...
Como son estos políticos, no respetan nada, por un voto son capaces de desenterrar a su madre.
Besos otro día más.
lunes, 23 de mayo de 2011
LUJURIA
Tomás siempre había sido un hombre sin grandes deseos, ni grandes expectativas, siempre había sido un tipo medio, se había casado bastante joven y a pesar de los años pasados juntos (casi treinta) o quizás por eso, quería a su mujer como el primer día. A pesar de todo, ahora que los chicos por fin se habían ido, había decidido engañar a su querida esposa, no porque las cosas fuesen mal, al contrario, no porque quisiese a otra, eso era imposible, era porque había algo que su mujer no podía darle…
Hacía unos veinte años, había visto en una película pornográfica, como dos mujeres se acostaban con un hombre, el no solía ver este tipo de cine, pero su mujer había insistido una noche en la que estaban sin niños, la noche había estado bien, pero la idea de hacerlo con dos mujeres había quedado grabada en su mente, y con los años la obsesión en vez ir a menos, había crecido como un cáncer que poco a poco iba devorando el resto de sus pasiones.
Así que por fin se decidió, a sus cincuenta y tres años, él, que nunca había cometido una infidelidad, habló con su mejor amigo, un compañero de la Telefónica que había permanecido soltero y que solía frecuentar casas de citas y para el que el trato con profesionales del sexo no entrañaba ningún misterio, este se quedó perplejo, al principio no daba crédito a que el santurrón de Tomás quisiese acostarse con dos chicas, pero cuando terminó de creerlo, le dijo que se encargaría de todo, que le diese trescientos euros, y que le dijese cuando y donde, además le dio una pastilla de Viagra, ya que a su edad hacerlo con dos chicas sin ayuda iba a ser complicado.
Acordaron que lo haría al cabo de tres días sobre las cuatro de la tarde, ya que su mujer iba a estar fuera, tenía una reunión de trabajo que le llevaría toda la tarde, y el lugar, su casa, aunque le daba un poco de reparo, que mejor sitio que su casa, los vecinos no estaban por las tardes, y no tendría que dejar datos en ningún hotel, cosa que sería imposible para un tímido redomado como él.
Una vez acordados los detalles digamos más técnicos, Tomás solo pidió un par de cosas más, que ninguna de las chicas fuese rubia (nunca le habían gustado demasiado las mujeres rubias), y que fuesen ellas las que llevasen la iniciativa, si tenía que pedir algo o dirigir algo, sabía que no sería capaz.
Por fin llego el día, había estado muy nervioso y la última noche apenas había dormido, menos mal que se había ido a trabajar, si hubiese tenido que pasar el día con su mujer, se lo habría contado todo, estaba arrepintiéndose antes de empezar, pero antes de salir de la oficina, tomó la pastillita azul, dos horas antes como le había explicado su amigo, ahora sabía que no había vuelta atrás.
Llegó a casa, se dio una ducha y se vistió con unos vaqueros y una camiseta, había dudado sobre que vestimenta sería la adecuada para una ocasión así, pero al final se decidió por ser el mismo y estar cómodo.
De repente sintió que su pene comenzaba a ir por libre, cuando sonó el timbre, abrió al tiempo que trataba de acomodarlo, allí estaban, dos mujeres preciosas, quizás demasiado jóvenes para su gusto, ninguna pasaría de los veinticinco años, las una con el pelo castaño y la otra morena con los ojos verdes, una más bien baja con mucho pecho, y la otra un poco más alta, pero con un alo de dulzura, las invito a pasar, subieron a la habitación, se desnudaron entre los tres, entre risas y caricias, Tomás se tumbo boca arriba en su cama para dejar hacer, cuando de repente vio recortada la silueta de su mujer contra la puerta de la habitación.
Trato de incorporarse, pero su mujer mirándolo fijamente, le hizo una seña para que no se moviese y se callase, les dijo a las chicas que le acompañasen fuera, estas recogieron su ropa, y salieron detrás de su mujer completamente turbadas, Tomás se cubrió con la sábana una erección que ahora además de enorme se había vuelto inútil e incomoda, comenzó a llorar…
Al cabo de un par de minutos, las chicas volvieron a la habitación, acompañadas de su mujer, las tres en ropa interior, su mujer traía una sonrisa maliciosa…
Cuando las profesionales se hubieron marchado, hicieron el amor nuevamente con una pasión que ninguno de los dos recordaba, la viagra esta era maravillosa, tendría que pedir más o que se la recetasen.
Tomás miro a su mujer, la beso y dijo.
-Lo siento, tenía que haberte dicho lo de mi obsesión…-Ella le tapó los labios con un dedo de forma suave, haciéndolo callar.
-No te preocupes, si me lo hubieses dicho esto no habría pasado y ha sido maravilloso, a mis años. Lo tenemos que repetir, pero la próxima vez nos traemos un chico…
Besos otro día más.
Hacía unos veinte años, había visto en una película pornográfica, como dos mujeres se acostaban con un hombre, el no solía ver este tipo de cine, pero su mujer había insistido una noche en la que estaban sin niños, la noche había estado bien, pero la idea de hacerlo con dos mujeres había quedado grabada en su mente, y con los años la obsesión en vez ir a menos, había crecido como un cáncer que poco a poco iba devorando el resto de sus pasiones.
Así que por fin se decidió, a sus cincuenta y tres años, él, que nunca había cometido una infidelidad, habló con su mejor amigo, un compañero de la Telefónica que había permanecido soltero y que solía frecuentar casas de citas y para el que el trato con profesionales del sexo no entrañaba ningún misterio, este se quedó perplejo, al principio no daba crédito a que el santurrón de Tomás quisiese acostarse con dos chicas, pero cuando terminó de creerlo, le dijo que se encargaría de todo, que le diese trescientos euros, y que le dijese cuando y donde, además le dio una pastilla de Viagra, ya que a su edad hacerlo con dos chicas sin ayuda iba a ser complicado.
Acordaron que lo haría al cabo de tres días sobre las cuatro de la tarde, ya que su mujer iba a estar fuera, tenía una reunión de trabajo que le llevaría toda la tarde, y el lugar, su casa, aunque le daba un poco de reparo, que mejor sitio que su casa, los vecinos no estaban por las tardes, y no tendría que dejar datos en ningún hotel, cosa que sería imposible para un tímido redomado como él.
Una vez acordados los detalles digamos más técnicos, Tomás solo pidió un par de cosas más, que ninguna de las chicas fuese rubia (nunca le habían gustado demasiado las mujeres rubias), y que fuesen ellas las que llevasen la iniciativa, si tenía que pedir algo o dirigir algo, sabía que no sería capaz.
Por fin llego el día, había estado muy nervioso y la última noche apenas había dormido, menos mal que se había ido a trabajar, si hubiese tenido que pasar el día con su mujer, se lo habría contado todo, estaba arrepintiéndose antes de empezar, pero antes de salir de la oficina, tomó la pastillita azul, dos horas antes como le había explicado su amigo, ahora sabía que no había vuelta atrás.
Llegó a casa, se dio una ducha y se vistió con unos vaqueros y una camiseta, había dudado sobre que vestimenta sería la adecuada para una ocasión así, pero al final se decidió por ser el mismo y estar cómodo.
De repente sintió que su pene comenzaba a ir por libre, cuando sonó el timbre, abrió al tiempo que trataba de acomodarlo, allí estaban, dos mujeres preciosas, quizás demasiado jóvenes para su gusto, ninguna pasaría de los veinticinco años, las una con el pelo castaño y la otra morena con los ojos verdes, una más bien baja con mucho pecho, y la otra un poco más alta, pero con un alo de dulzura, las invito a pasar, subieron a la habitación, se desnudaron entre los tres, entre risas y caricias, Tomás se tumbo boca arriba en su cama para dejar hacer, cuando de repente vio recortada la silueta de su mujer contra la puerta de la habitación.
Trato de incorporarse, pero su mujer mirándolo fijamente, le hizo una seña para que no se moviese y se callase, les dijo a las chicas que le acompañasen fuera, estas recogieron su ropa, y salieron detrás de su mujer completamente turbadas, Tomás se cubrió con la sábana una erección que ahora además de enorme se había vuelto inútil e incomoda, comenzó a llorar…
Al cabo de un par de minutos, las chicas volvieron a la habitación, acompañadas de su mujer, las tres en ropa interior, su mujer traía una sonrisa maliciosa…
Cuando las profesionales se hubieron marchado, hicieron el amor nuevamente con una pasión que ninguno de los dos recordaba, la viagra esta era maravillosa, tendría que pedir más o que se la recetasen.
Tomás miro a su mujer, la beso y dijo.
-Lo siento, tenía que haberte dicho lo de mi obsesión…-Ella le tapó los labios con un dedo de forma suave, haciéndolo callar.
-No te preocupes, si me lo hubieses dicho esto no habría pasado y ha sido maravilloso, a mis años. Lo tenemos que repetir, pero la próxima vez nos traemos un chico…
Besos otro día más.
sábado, 7 de mayo de 2011
BODA REAL
La Reina Isabel y su consorte habían decidido volver a palacio sin acudir al banquete nupcial de su nieto, había un motivo, aparte de no presenciar el casi seguro ridículo que protagonizaría Henry, como casi siempre que había alcohol por medio.
(Por favor los diálogos imaginarlos con acento británico).
- ¡Vamos Felipe!- le apremió la Reina- tenemos mucho trabajo por hacer, y ya es tarde. Yo cuento lo de las monarquías y tú lo de los plebeyos. Teníamos que haber invitado a más plebeyos, son más generosos.
- Te parece poco plebeya la familia de la novia, que asco de tiempos, como si fuese poco Sarah y Diana, ahora Pippa y Kate, esto más que una corte parece un...
El duque fue interrumpido por los golpes que llamaban a la puerta del salón real.
La reina ordeno que pasasen. Hasta en eso mandaba ella.
- Majestad, los sobres, separados como ordenó. Los presentes de las monarquías en bolsas de Prada, y los de los plebeyos en bolsas de supermercado. No se han mezclado en ningún momento.
- Gracias Fermín puede retirarse- el mayordomo no se llamaba Fermín, pero la reina mujer de tradiciones, llamaba Fermín a todos los lacayos y Bautista a todos los chóferes. A pesar de esto el criado se retiró una vez que una corte de sirvientes dejaron en el salón tres bolsas de Prada y treinta y siete de Carrefour sobre la mesa del salón
La Reina tras descalzarse se acomodó en el sofá y comenzó el recuento de dinero.
El Duque a su vez, comenzó a contar sentado en la alfombra el dinero que emergía de los sobres entregados por los plebeyos, acarició un pie de la reina, con tal de no trabajar, era capaz de hacerle el amor a su mujer a pesar de lo poco atractiva que le había resultado siempre.
- Querida estás preciosa de amarillo, pareces Tweete, por lo graciosa- el tono meloso en que lo dijo enterneció a su Majestad.
- Ay cariño, ahora no, tenemos mucho trabajo, tenemos que pagar el restaurante, hemos quedado en que iríamos esta noche.- El Duque casi agradeció ser rechazado, y un suspiro de alivio se escapó de su boca, su esposa creyó que era de decepción y sonrió al que tiempo que pensaba que quizás más tarde.- ¡Mira! El sobre de la Casa Real Española, a ver si son tan generosos como la última vez.- La cara de la Reina pasó de la alegría a la estupefacción.- ¡Trescientos euros! Solo trescientos euros, y con lo que ha comido la Leticia esta, que está en los huesos pero como traga, como han cambiado los tiempos, que pena. Por lo menos lo podían haberlo cambiado en libras.
-Isabel, creo que no nos va a alcanzar, como esto siga así los chicos no se van a poder ir de viaje de novios, teníamos que haberlo cargado a las arcas del estado, y no teníamos que haber cogido el menú A, es mucho más caro y total por cuatro gambas de más, además con una hora de barra libre habría llegado. Bueno a Henry no le habrían llegado ni tres días de barra libre, ja ja.
- Ahora ya está hecho, si no alcanza para el viaje, acuérdate de decirle a Fermín que mande las fotos de los hermanos de Kate a la prensa americana, así desviamos la atención y convendría que a William le enviasen de misión pronto, así disimulamos.
Siguieron contando dinero hasta altas horas de la madrugada, fueron a pagar el restaurante personalmente, y como ya sabéis, al final no les alcanzó para el viaje de novios.
Besos otro día más.
(Por favor los diálogos imaginarlos con acento británico).
- ¡Vamos Felipe!- le apremió la Reina- tenemos mucho trabajo por hacer, y ya es tarde. Yo cuento lo de las monarquías y tú lo de los plebeyos. Teníamos que haber invitado a más plebeyos, son más generosos.
- Te parece poco plebeya la familia de la novia, que asco de tiempos, como si fuese poco Sarah y Diana, ahora Pippa y Kate, esto más que una corte parece un...
El duque fue interrumpido por los golpes que llamaban a la puerta del salón real.
La reina ordeno que pasasen. Hasta en eso mandaba ella.
- Majestad, los sobres, separados como ordenó. Los presentes de las monarquías en bolsas de Prada, y los de los plebeyos en bolsas de supermercado. No se han mezclado en ningún momento.
- Gracias Fermín puede retirarse- el mayordomo no se llamaba Fermín, pero la reina mujer de tradiciones, llamaba Fermín a todos los lacayos y Bautista a todos los chóferes. A pesar de esto el criado se retiró una vez que una corte de sirvientes dejaron en el salón tres bolsas de Prada y treinta y siete de Carrefour sobre la mesa del salón
La Reina tras descalzarse se acomodó en el sofá y comenzó el recuento de dinero.
El Duque a su vez, comenzó a contar sentado en la alfombra el dinero que emergía de los sobres entregados por los plebeyos, acarició un pie de la reina, con tal de no trabajar, era capaz de hacerle el amor a su mujer a pesar de lo poco atractiva que le había resultado siempre.
- Querida estás preciosa de amarillo, pareces Tweete, por lo graciosa- el tono meloso en que lo dijo enterneció a su Majestad.
- Ay cariño, ahora no, tenemos mucho trabajo, tenemos que pagar el restaurante, hemos quedado en que iríamos esta noche.- El Duque casi agradeció ser rechazado, y un suspiro de alivio se escapó de su boca, su esposa creyó que era de decepción y sonrió al que tiempo que pensaba que quizás más tarde.- ¡Mira! El sobre de la Casa Real Española, a ver si son tan generosos como la última vez.- La cara de la Reina pasó de la alegría a la estupefacción.- ¡Trescientos euros! Solo trescientos euros, y con lo que ha comido la Leticia esta, que está en los huesos pero como traga, como han cambiado los tiempos, que pena. Por lo menos lo podían haberlo cambiado en libras.
-Isabel, creo que no nos va a alcanzar, como esto siga así los chicos no se van a poder ir de viaje de novios, teníamos que haberlo cargado a las arcas del estado, y no teníamos que haber cogido el menú A, es mucho más caro y total por cuatro gambas de más, además con una hora de barra libre habría llegado. Bueno a Henry no le habrían llegado ni tres días de barra libre, ja ja.
- Ahora ya está hecho, si no alcanza para el viaje, acuérdate de decirle a Fermín que mande las fotos de los hermanos de Kate a la prensa americana, así desviamos la atención y convendría que a William le enviasen de misión pronto, así disimulamos.
Siguieron contando dinero hasta altas horas de la madrugada, fueron a pagar el restaurante personalmente, y como ya sabéis, al final no les alcanzó para el viaje de novios.
Besos otro día más.
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