viernes, 11 de noviembre de 2016

C'est la vie


Tenía decidido no volver a escribir pero hoy me he enterado de una noticia terrible. El megagrupo Auryn se separan. Es terrible, horrible, inconcebible, comestible... En fin que no podía dejar este mundo completamente huérfano de arte, por lo que si ellos no van a seguir repartiendo su genio y desparramando su inmenso talento a lo largo y ancho del globo,  yo sí repartiré el mío entre todos vosotros.


Había tirado la casa por la ventana, era nuestro aniversario y este año quería estar a la altura, no como los otros dieciséis en los que entre olvidos y regalos cutres había dejado el listón muy bajo, pero este año no consistía en superarme como el año pasado cuando le regalé una plancha, sino en hacerla feliz al menos por una noche.

Me costó meses, pero al final conseguí hacerme con una reserva en el mejor restaurante de la ciudad, un sitio de estos que antes eran de cuatro tenedores y ahora son de tres estrellas, donde se suele comer poco y pagar mucho... y entonces ganó Trump y entonces murió Leonard Cohen...

Y el mundo sigue girando y dentro de unos meses nos dará igual, nos acostumbraremos poco a poco como nos acostumbramos siempre a todo, a las ausencias y a los cambios.

En realidad que salga elegido Trump me da igual, lo único malo es el hecho de  que un personaje así pueda llegar a estar en primera línea política sin importar su mensaje, solo a base de soflamas y popularidad.

No creo que vaya a hacer cosas terribles, no creo que sea ni un estúpido ni un loco y si lo fuese seguro que no le dejarían. Lo malo es que si lo han elegido es un síntoma de lo mal que van las cosas, de que cada año que pasa a la gente le va peor y como siempre en la historia se le echa la culpa al otro, al diferente y entonces nos aislamos en nuestro castillo tratando de eliminar al que no pueda demostrar ser cristiano viejo y pidiendo pruebas de sangre pura para poder entrar.

Ahora muchos pensaran que los que le votan son unos putos vaqueros ignorantes que no saben situar España en un mapa (me pregunto cuantos de nosotros sabemos situar la República Checa y Eslovaquia en un mapa y están al lado), le ha votado la mitad del electorado y eso suma mucha gente para que todos sean unos imbéciles tarados a base de endogamia.

Para que entendáis lo que quiero decir (estoy oxidado y me expreso mal) es que esto que ha pasado en Estados Unidos de América sería igual que si aquí ganase Belén Esteban a base de fama y diciendo en cada sitio lo que necesitan oír, se que hay diferencias que uno fue empresario de éxito y la otra folló con un torero, pero sus carreras posteriores al éxito empresarial y a follar con un torero son similares, realities y carisma de cara a la opinión pública, odiados y adorados a la vez. Que Dios si existe y se digna nos pille confesados.

Dentro de un año sabremos si esto es flor de un día, un toque de atención al orden establecido o una tendencia que va a continuar. Si gana o pierde Le Pen lo sabremos.

Bueno, el relato que empecé arriba iba de que íbamos a comer a hipermegapijorestaurante de esos tan de moda, cada plato era más raro y escaso que el anterior, degustados entre mordaces comentarios, al final el chef me pillaba echando una bolsita de ketchup a una de sus creaciones, poniéndose morado y dándole un ataque al corazón, con lo que conseguíamos marcharnos sin pagar, cenando en un burguer ya que habíamos quedado con hambre, marchándonos a un super hotel tipo "MI NORTE", donde celebramos un aniversario cojonudo entre gases que nos había producido la exclesa comida de tres estrellas. Tonterías de las mías vamos.

En fin, ya han tomado Manhattan, esperemos que no tomen Berlín.

Bicos, otro día más. EEG

Os dejo con Ozzy y su Crazy Train, ahora resulta que era un visionario, estamos igual que en los 80.

https://youtu.be/TIbKq6W1YWQ


domingo, 24 de abril de 2016

MAGIC MIKE XS

Uno cree que sabe lo que es el miedo, pero en realidad no lo sabe hasta que se ve desnudo y pataleando como una araña panza arriba mientras una culturista con problemas de sobrepeso te eleva sobre su cabeza y está a punto de lanzarte contra un grupo de féminas sobreexcitadas, y  todo mientras suena una canción de Pignoise con Melendi...

Había encontrado el trabajo de mis sueños en el "RONALDO MACHO MAN", o mejor dicho él me había encontrado a mí y además tal y como dijo el propietario tras mi prueba, "Nunca antes había visto a nadie que encajase de esta forma en este trabajo".

El "trabajo" me llegó de la mano de mi amigo Manuel María que era la estrella del espectáculo, volvía locas a las clientes con su anatomía perfecta cultivada a base de largas jornadas de pilates. Al empezar el primer pase su escultural cuerpo se cimbreaba siempre al ritmo de alguna canción de los Smiths, de tal forma que cuando comenzaban a sonar los primeros acordes de "The Charming Man" sus admiradoras, cientos por noche, comenzaban a salivar cual perro de Paulov, si bien el éxtasis lo alcanzaban mientras se desarrollaba su número más espectacular, siempre al ritmo de Yellow Submarine, dejando que las mujeres enloquecidas por su perfecta complexión y sus armónicos movimientos usaran su miembro a modo de periscopio, en fin...

Nos habíamos encontrado por casualidad en la cola de un cine, ni siquiera recuerdo la película, estaba esperando en la cola ojeando el móvil y de repente alguien me toco en la espalda, me volví esperando encontrar a un antiguo amor, o a uno nuevo, o a una mujer aunque tuviera cuatro brazos y seis piernas, cuando me encontré de frente con mi amigo al que hacía más un año que no veía, nos abrazamos y pasamos de la película, nos fuimos a tomar unas copas y a charlar a un bar cercano, nos costó muy poco ponernos al día, cuando me dijo lo de su trabajo me morí de envidia, eso de bailar un rato llevando la felicidad y la ilusión a hermosas mujeres necesitadas de un poco de cariño y ternura lo convirtió en mi héroe. Le dije que me encantaría trabajar allí,  alegué cientos de motivos, todos altruistas y sinceros. Luego seguimos bebiendo hasta altas horas de la madrugada, prometiéndonos amistad eterna, destrozando grandes éxitos musicales de los sesenta y hablando con todo el que se nos cruzaba sobre lo divino y lo humano. Nos separamos prometiendo llamarnos pronto.

La llamada llegó al cabo de tres días, me dijo que había quedado una vacante para hacer un número entre los dos pases más espectaculares de la noche, algo de relleno, pero que para empezar no estaba mal. Además me darían 150 euros por noche y por un solo pase, quedamos en el club dos horas más tarde para que me viese el propietario, aunque sería coser y cantar ya que le había hablado de mi, describiéndome con gran exactitud, solo tenía que llevar ropa interior limpia, ni siquiera hacía falta que bailara, solo insistió y mucho en que no me depilase, ya que se volvía a llevar el hombre "hombre".

Fui andando y mientras paseaba practicaba pasos de baile inconscientemente, la gente me miraba yo creo que con admiración por mi gran destreza, poco a poco iba recreando mi propio cuento de la lechera que terminaba en un casino de Las Vegas desnudándome para estrellas de Hollywood que se volvían locas por mi, Llegué justo cuando Jennifer Lawrence y Alicia Vikander empezaban a pegarse por mí. Allí me estaban esperando Manuel María y el señor Benito, que era especialista en la noche y había sido el primero en ver el espacio que necesitaban las mujeres para desahogarse de las amarguras de los maridos y de los hijos, en resumen que se estaba forrando a costa de potenciar la liberación femenina. Ya en el despacho me dijo que empezase con mi número, me fui desnudando hasta que quedé en ropa interior, algo encogido por los nervios,  sobre todo en mi hombría, intenté hacer un bailecito que tenía preparado, pero el señor Benito me miró de arriba abajo por delante y por detrás, se quedó anonado, boquiabierto y patidifuso, cuando soltó su frase sobre lo indicado que estaba para este trabajo y que no era necesario que bailase que con mis cualidades con cualquier improvisación iba a arrasar. Me adelantó 100 euros para demostrarme su confianza y me dijo que al espectáculo llevase un tanga que iría mejor que los bóxer de corazones que llevaba y sobre todo que no me depilase que los tiempos estaban cambiando y que tal como estaba las volvería locas, al tiempo que miraba a Manuel María y se sonreían mutuamente.

En casa me preparé concienzudamente, me miré en el espejo y la verdad yo no me veía tan bien como me veían ellos, y cuando me comparaba con mi amigo y algún otro bailarín que había por allí, no encontraba la verdad ninguna similitud entre nuestros atributos físicos, pero que demonios, ellos eran los expertos, y seguro que como dijo don Benito los tiempos estaban cambiando y además el miraría por su negocio, no iba a sacar a alguien que no gustase.

Llegue a la hora indicada cuando ya había empezado el espectáculo y la verdad es que me acojoné un poco al ver el nivel de excitación del público. Era horroroso, no se si habéis visto la película 300 cuando se preparaban para matar persas, pues algo así solo que en femenino y en vez de un ejército de un millón de persas enfrente solo estaba yo con un pequeño grupo de bailarines.

Salió un tipo vestido de bombero que era lo opuesto a mí, era uno de los platos fuertes de la noche, luego iba yo y luego mi amigo. Las señoras y señoritas se volvieron locas, era impresionante el griterío, pero no quiero aburrir con la actuación y el resultado de la misma, lo importante es que ya me tocaba a mi.

Me habían dado unas mallas verdes, un top ajustado de color naranja que conjuntaban perfectamente con el tanga amarillo que había mangado de un tendal vecino. Antes de salir me preguntaron que música quería y les dije que algo de Rock, cuando se retiró el bombero tras salir a saludar tres veces, comenzó a sonar mi canción, el cabrón del pincha había puesto a Melendi con Pignoise, lo maldecí y salí henchido de valor y dispuesto a darlo todo.

Comencé a contonearme tratando de seguir el ritmo de la canción, de repente me fijé en las mujeres que me rodeaban, sus caras mostraban incredulidad (seguramente era admiración) y cuando me quite el top, con cierta dificultad por cierto, ya que se me enganchó en el codo y era algo justo para pasar por mi cabeza, se escuchó el primer grito de "FUERA"  a este siguió "QUE VERGÜENZA" un "PARA ESTO HEMOS PAGADO", entonces comenzó un murmullo que pasó a griterío, que a su vez pasó a algo parecido a una estampida de rinocerontes. Cualquiera en mi lugar habría huido pero yo soy un profesional y seguí, además seguramente se estaban quejando de la música, así que me senté y me quité lentamente las mallas quedando solo con el tanga, en ese momento voló la primera silla, miré a los lados y  pude ver como tanto los camareros como los otros bailarines se estaban escondiendo al mismo tiempo que subía la primera espontánea, decía frases inconexas y trataba de golpearme, yo la esquivaba hábilmente pero se le unieron otras más, me agarraron y comenzaron a golpearme, me dieron varios puñetazos, tirones de pelo y  una  patada en los tegumentos de la zona reproductiva, luego me arrancaron el tanga, todo esto entre gritos ininteligibles, una se sacó un zapato clavándome el tacón en la frente, todo esto entre vítores del resto del público. cuando una, la más bella, me levantó sobre su cabeza y empezó a voltearme, arrojándome sobre un grupo de chicas jóvenes que llevaban penes sobre sus cabezas. Mientras volaba a cámara lenta pensaba en lo triste y lamentable que sería que lo último que viesen mis ojos fuese un pene a modo de diadema. Caí de cabeza contra la mesa y perdí el sentido.

Me desperté muy asustado sin saber donde estaba,  pensando que todo había sido un mal sueño, pero al intentar moverme sentí dolor, mucho dolor en todo el cuerpo, luego entró una médico que me explicó todo lo que me habían hecho. Cuando me dejó solo comencé a llorar.

Una semana más tarde vino a visitarme Manuel María, entró justo cuando escogía la prótesis de silicona que iba a sustituir el testículo que me habían arrancado de cuajo. Me quedé mirándolo y le tiré el falso huevo que tenía en la mano dándole en un ojo. Traté de levantarme para pegarle, pero la verdad es que no estaba para muchos trotes y le fue fácil sujetarme, cuando me calmé empezó a disculparse, sus disculpas fueron tan convincentes que acabamos abrazados.

Cuando nos calmamos me lo explicó todo, mi trabajo era el de "Bromuro", mi misión era bajar el nivel de excitación de las componentes del público, ya que al poner los dos números estrella al final de la noche muchas veces era muy difícil contener a las damas y al principio había escapado por los pelos de ser violado, así que entre los dos números habían decidido poner a alguien que enfriase el ambiente, mi predecesor era un señor de 63 años pero se había partido la cadera la noche anterior a la de mi actuación al pisar mal, torcerse un tobillo y caer del escenario, luego todo sucedió de forma natural, al pensar en que diera el perfil mi amigo pensó en mí, dando por hecho que enfriaría al público, pero lo que nunca habría imaginado era que llegase a provocar la hecatombe que provoqué.

Lo insulté una y otra vez, volvió a disculparse, me contó que el garito seguía pero que lo dejaba, que se había asustado tras los sucesos acaecidos a causa de mi actuación y que se volvía a casa, a algo de frutas, no se que era, ya que tras la última humillación dejé de escucharlo y solo le contesté para despedirme.

Han pasado varios meses, ahora estoy completamente recuperado y mi mayor preocupación consiste en saber en que invertir el dinero de las indemnizaciones que me han dado, quizás me compre un cargo político ahora que están de saldo.

Bicos otro día, no se cuando, más

P.D. EEG. Os dejo con Richie    https://youtu.be/H_BkT9Vsb-k  




martes, 5 de enero de 2016

WOLOWITZ Y EL COCHE DEL AMOR

¡Buenas!

Aprovechando que hoy, aparte de la Noche de Reyes, es San Simón y que ya estoy cansado del ajetreo de estas fiestas, de pasar tanto tiempo en familia, entre celebraciones y atracones, riendo los chistes sin gracia de los cuñados y cuñadas, viendo programas casposos en la televisión, arrasando con la Visa y admirando cuerpos apenas cubiertos con gasas y brillos, he decidido hacerme estilita y seguir el ejemplo del santo. 

Por si alguien no lo sabe San Simón, fue apodado el Estilita, ya que pasó los últimos 37 años de su vida sobre una columna en mitad del desierto para poder meditar con tranquilidad, 37 años sobre una columna en el siglo V, tenía que oler aquello a santidad... 

Lo que pasa es que a mí como lo del desierto no me va, muy seco el aire y aburrido el paisaje, he decidido colocar mi columna en el centro de la Isla de San Simón, así honro un poco más al santo y además honro a Dios admirando cada día una de sus mejores obras, me imagino un amanecer en primavera reflejándose el sol sobre el agua tranquila de la ría...

Claro que habrá que hacer algún tipo de cambio en el formato de la columna y sobre todo en el soporte sobre el que voy a vivir, tendrá que notarse que estamos en pleno siglo XXI, ya en el año 16 por cierto.

Primero vamos a hacerla cuadrada y amplia, yo creo que  con cuatrocientos metros cuadrados de base llegará, la techaremos, que con lo que llueve en Galicia no es plan de coger un reúma y morir a las primeras de cambio, de unos veinte metros de altura, y ya que ponemos techo habrá que poner paredes con grandes cristaleras y una terraza para aprovechar los días de sol. dentro una chimenea bien grande. Alguna comodidad habrá que poner no va a ser todo penar, una cocina de unos 40 metros cuadrados, un salón de 60 lleno de juegos y una tele de 55 pulgadas con paquete premium de alguna televisión de pago, un ordenador con una buena conexión a internet, teléfono para llamar al servicio si necesito algo. un buen dormitorio con una cama gigante y un baño con un jacuzzi que parezca una piscina, todo amueblado en plan hotel de cinco estrellas y ya está. Bueno y un ascensor, que por algún sitio tendrán que entrar la señora de la limpieza y el Chef, aparte de las jóvenes descarriadas a las intentaré redimir de una vida de pecado, esto último sin mucho ahínco. 

Lo único malo va a ser no poder reunirme con mis seres queridos, claro que después de esta navidad, casi creo que podré soportarlo.

En fin que los Reyes os traigan lo que de verdad deseáis, no las cosas materiales, eso no importa demasiado, en cambio lo que no se ve que os lo traigan todo y sed felices, en una columna, en un palacio o en un cuchitril que al final el paisaje no importa tanto.

Bicos, otro día más, os dejo con George Benson.    https://youtu.be/Qm6IJIVWLT4

domingo, 21 de junio de 2015

UN NUEVO AMANECER

Supongo que la vida hará que nos encontremos alguna vez, a fin de cuentas, aunque menos que antes, aún nos quedan muchos lugares comunes.

Corría  como nunca antes lo había hecho, corría por su vida, sentía su respiración acelerada y su corazón a punto de reventar, le ardían los pulmones y las piernas apenas le respondían, pero seguía corriendo, el miedo es el mejor de los combustibles. Tropezó y cayó al suelo, no podía levantarse, nunca había corrido tanto, su agitada respiración le parecía ruidosa como una tormenta de verano, pero no podía detenerla, de repente empezó a oír gritos, risas y más gritos de miedo, dolor.

Reconoció las voces que gritaban , eran las de sus amigos, los habían cogido. Pensó en ir hacía donde sonaban las voces, pero el instinto de conservación fue más fuerte que el honor y por supuesto que el valor. Se quedó tirado, sin moverse, ni siquiera podía llorar, solo rezar para que no lo cogiesen...

Dejó de escuchar los gritos, dejó de oír las risas, dejó de ver luz, se había desmayado. ¿Cuanto tiempo había pasado? Sentía frío, hambre, sed y vergüenza. Siguió escuchando durante unos minutos, y cuando no pudo más se levantó, en cuclillas volvió hacía donde estaban, la noche era muy oscura, apenas veía un par de metros por delante, de repente la luna asomó entre las nubes y lo primero que vio fue la silueta de tres cuerpos colgados, se quedó absorto mirando, sus amigos estaban allí, mutilados y llenos de moratones en sus cuerpos desnudos. Hacía solo unas horas bromeaban con él y ahora solo eran peleles balanceándose al ritmo de la brisa, cayó de rodillas y empezó a llorar, avergonzado al principio, luego rabioso, odiándose a si mismo, a los asesinos y al imbécil de Luis que les propuso viajar a ese rincón del mundo y que ahora solo viajaría al suelo cuando lo descolgase. Se quedó mirando unos minutos más, aunque la imagen lo repelía, asustaba y sobre todo le dolía, eran sus amigos no podía apartar la vista de esos cuerpos...

Se levantó y se acercó a la cabaña en la que habían pasado su última noche juntos, muy despacio, empezaba a amanecer y no sabía si los asesinos seguían rondando o estaban dentro. Vio un coche aparcado, se asomó despacio, nadie, tenían que estar dentro. Estaba asustado, su vida de alguna forma también había terminado y en cierto modo envidiaba a sus amigos ahora que para ellos todo había terminado, el que se queda, se queda con todo el miedo y todo el dolor.

Se asomó a una de las ventanas de la cabaña, y allí vio a uno de ellos, con su ridículo bigotillo, estaba acostado desnudo con una de las chicas con las que habían estado en el pueblo, maldijo por lo bajo decidió hacer algo, se moría de sed, no tenía donde ir y mejor morir matando que dejarse matar o morir de hambre. No era fuerte y estaba muy cansado, miró atrás y vio a sus amigos que eran más fuertes que él y no se habían podido defender, aunque antes eran más y ahora solo eran dos y estaban dormidos.

Comenzó a moverse, no podía dejar a sus amigos así por más tiempo, se acercó al coche y busco algo que le pudiese servir como arma. encontró una llave inglesa bastante grande y un destornillador. Con su escaso armamento se acercó a la cabaña, había decidido atacar primero al hombre, no es que menospreciase a la mujer, sabía que no podía subestimar a nadie, y si bien los dos eran pequeños y delgados, el hombre parecía mucho más fuerte. Entro muy despacio en la cabaña, Se quedó mirándolos un instante descargó toda su rabia y le clavó el destornillador en el vientre al hombre, este abrió los ojos y dio un grito que se apagó cuando le golpeó la cabeza con la llave, la mujer había comenzado a moverse instintivamente hacía él, levantando los brazos, por lo que el primer golpe contra ella falló, pero tuvo tiempo a darle otro, no le importó escuchar el crujido de su pómulo...

Los ató desnudos como estaban, espalda contra espalda y los amordazó. Bebió agua, demasiada, casi le hizo vomitar, luego le sacó el destornillador y le taponó la herida, los quería vivos, ella despertó primero y lo miró con cara de pánico . La ignoró, tenía que moverse deprisa no creía que nadie más fuese a volver, pero no lo sabía, recogió su mochila,  vio la ropa de sus amigos en el suelo y maldijo, le pegó una patada al hombre, luego llenó su mochila con sus cosas, comida, agua, un arma de fuego que estaba en el suelo y todo el dinero que encontró. Dejó la mochila en el coche y comenzó el trabajo más duro de su vida, descolgó a sus amigos, volvió a llorar cuando los trasladó a la cabaña, los dejo al lado de sus asaltantes que trataban de soltarse, volvió a golpearlos mientras les gritaba y les decía que miraran su obra, no podía parar de pegarles, hasta que algo lo detuvo, no quería matarlos, todavía no.

Buscó algo inflamable dentro de la cabaña, encontró una botella de alcohol y otra de queroseno, roció los cuerpos de sus amigos que antes había cubierto con unas sábanas, con mucho cuidado para no mojar ni al hombre ni a la mujer, que fuesen los últimos en arder. Amontonó todo lo que podía servir de combustible, libros, ropa, grasa. Cuando tuvo la pira hecha, salió fuera, encendió su Zippo y lo arrojó dentro, empezó a arder todo de golpe, aún pudo ver los ojos de terror del hombre y la mujer. Se quedó a ver como ardía la cabaña hasta que se derrumbó, luego bebió otro trago de agua, se seco las lágrimas, montó en el coche y se fue.

Bicos, otro día más.

domingo, 15 de marzo de 2015

La Muerte de Constatino Dvorak



Constantino Dvorak no contaba con morir ese día. En realidad, excepto algún enfermo terminal, nadie cuenta con morir el día en que deja este mundo.

Su sentencia de muerte empezó a escribirse dos años atrás, cuando Consuelo su mujer, animada por sus compañeras de trabajo se leyó el libro de moda, una novela que mezclaba al Marqués de Sade en modo ligth con Corín Tellado, todo ello aderezado con un baño de pulcritud y dinero.

Su mujer se ventiló el libro en un par de días, después,  ella que creía que "enter" era un fluido cósmico, comenzó a usar el ordenador como una loca, primero para comentar el libro hasta con gente de Nueva Zelanda y más tarde para enterarse de todas las novedades referentes a las dos continuaciones que tuvo éste. Una vez leídos y releídos los tres se enteró de que iban a hacer la película y empezó a fantasear con el protagonista de la adaptación cinematográfica y a polemizar en cualquier foro que encontraba sobre el tema. Cuando anunciaron el nombre del protagonista se llevó un pequeño disgusto pero al final lo aceptó como hombre de sus sueños.

Durante este tiempo la vida sexual de la pareja se había vuelto mucho más activa, ésto normalmente está bien, pero nuestro amigo Constantino era un hombre de costumbres tranquilas, aficionado a la filatelia y a la lectura de clásicos latinos, con una vida que podíamos calificar, siendo generosos, de monótona, por lo que el hecho de que ahora  con 50 años se reactivase la líbido de su mujer lo había pillado con el pie cambiado, así que estaba más desconcertado que animado, pero como era un hombre que se dejaba llevar, en este tema también se dejó llevar. Hasta había empezado a leer el primero de los libros no siendo capaz de terminarlo, no pudiendo evitar dar su opinión al respecto cada vez que salía el tema, calificándolo de basura y mencionando de paso que la celulosa empleada para la impresión, habría sido mejor destinada para la fabricación de compresas. Ésto claro, no lo decía cuando estaba presente su mujer.

Llego el estreno de la película, Consuelo fue con dos amigas y cuando volvió tras cenar fuera, lo despertó con urgencias amatorias y ciertas brusquedades a las que nuestro Sr. Dvorak no era aficionado, por lo que esa noche no fue una noche de triunfo. Su mujer, pensando acertadamente que así no iban a ninguna parte, se lo llevó al día siguiente a ver la película.

Al llegar a casa ella le dijo, con encantadora timidez y algo de rubor, que le gustaría hacer alguna de las escenas de la película con él. Nuestro ya querido Constantino, abrumado por la situación, le pidió un par de días para poder hacerlo como en la película, ya que si bien en ésta se intuían actos, que por cierto le parecían sumamente desagradables (aunque bien se guardó de comentar a su querida Consuelo lo que le parecían), no se apreciaba bien ni la forma ni la intensidad de como había que hacerlo y teniendo en cuenta que hasta para usar un exprimidor eléctrico tenía que leer el manual, necesitaba recabar toda la información posible sobre el tema. A pesar de todo esa noche jugaron a llamarse por los nombres de los protagonistas, y encendidos por alguna de las escenas subidas de tono de la película se amaron como nunca se habían amado en 27 años de matrimonio.

Animado por la gratificante experiencia se puso a ver vídeos de sexo extremo, lo que vio le asqueó, pero había que reconocer que también le excitó. Era brutal, sucio, violento, pero a la vez, muy, muy morboso.

Tras varias horas viendo sexo plagado de mordazas, látigos, fustas, golpes y humillaciones, se decidió, aprendió como hacer nudos para las ataduras y la forma de golpear sin dejar marcas, y por fin llegó el gran día.

Como dos colegiales que se besan por primera vez, empezaron muy cortados y algo torpes, pero poco a poco, comenzaron a animarse, amordazó a Consuelo y la abofeteó despacio, la quería demasiado para hacerle daño, pero ella pedía más, así que le vendó los ojos y luego la ató de pies y manos a la cama, la miró, le pareció un aspa de carne inflamable que hacía renacer toda la pasión perdida en algún lugar de su juventud, estaba excitado como nunca antes en su vida, la insultó, ella se cimbreó lo poco que podía ofreciéndole su sexo, el comenzó a apretarle un pecho, elevando la presión poco a poco hasta hacerle daño de verdad y entonces lo noto, se le iba la vida, pensó con rapidez y su último acto fue un acto de amor, en un esfuerzo sobrehumano, con su aliento final soltó una mano de su mujer y cayó fulminado en el suelo con un grito.

Consuelo se soltó lo más rápido que pudo y saltó de la cama abrazando a su marido, sumida en un llanto desesperado, golpeada por la culpa y el dolor.

A Constantino se le hizo una autopsia, descubriéndose que padecía una enfermedad cardíaca congénita y que podía haber muerto en cualquier momento. Ésto, a pesar de que sabía que en cierto modo había adelantado la muerte de su marido, a  Consuelo le sirvió de consuelo (valga la redundancia), lo que alivió bastante su pena ya que por lo menos le había dado algo de aderezo a la vida de su marido en sus últimos días, permitiéndole seguir adelante con una vida que fue calificada de "ligera" por las cotillas de su pueblo,..

Ya sabéis, disfrutar de todo pero con sentidiño.

Para mi querida Belén a la que echo de menos.

Bicos otro día más.