domingo, 15 de marzo de 2015
La Muerte de Constatino Dvorak
Constantino Dvorak no contaba con morir ese día. En realidad, excepto algún enfermo terminal, nadie cuenta con morir el día en que deja este mundo.
Su sentencia de muerte empezó a escribirse dos años atrás, cuando Consuelo su mujer, animada por sus compañeras de trabajo se leyó el libro de moda, una novela que mezclaba al Marqués de Sade en modo ligth con Corín Tellado, todo ello aderezado con un baño de pulcritud y dinero.
Su mujer se ventiló el libro en un par de días, después, ella que creía que "enter" era un fluido cósmico, comenzó a usar el ordenador como una loca, primero para comentar el libro hasta con gente de Nueva Zelanda y más tarde para enterarse de todas las novedades referentes a las dos continuaciones que tuvo éste. Una vez leídos y releídos los tres se enteró de que iban a hacer la película y empezó a fantasear con el protagonista de la adaptación cinematográfica y a polemizar en cualquier foro que encontraba sobre el tema. Cuando anunciaron el nombre del protagonista se llevó un pequeño disgusto pero al final lo aceptó como hombre de sus sueños.
Durante este tiempo la vida sexual de la pareja se había vuelto mucho más activa, ésto normalmente está bien, pero nuestro amigo Constantino era un hombre de costumbres tranquilas, aficionado a la filatelia y a la lectura de clásicos latinos, con una vida que podíamos calificar, siendo generosos, de monótona, por lo que el hecho de que ahora con 50 años se reactivase la líbido de su mujer lo había pillado con el pie cambiado, así que estaba más desconcertado que animado, pero como era un hombre que se dejaba llevar, en este tema también se dejó llevar. Hasta había empezado a leer el primero de los libros no siendo capaz de terminarlo, no pudiendo evitar dar su opinión al respecto cada vez que salía el tema, calificándolo de basura y mencionando de paso que la celulosa empleada para la impresión, habría sido mejor destinada para la fabricación de compresas. Ésto claro, no lo decía cuando estaba presente su mujer.
Llego el estreno de la película, Consuelo fue con dos amigas y cuando volvió tras cenar fuera, lo despertó con urgencias amatorias y ciertas brusquedades a las que nuestro Sr. Dvorak no era aficionado, por lo que esa noche no fue una noche de triunfo. Su mujer, pensando acertadamente que así no iban a ninguna parte, se lo llevó al día siguiente a ver la película.
Al llegar a casa ella le dijo, con encantadora timidez y algo de rubor, que le gustaría hacer alguna de las escenas de la película con él. Nuestro ya querido Constantino, abrumado por la situación, le pidió un par de días para poder hacerlo como en la película, ya que si bien en ésta se intuían actos, que por cierto le parecían sumamente desagradables (aunque bien se guardó de comentar a su querida Consuelo lo que le parecían), no se apreciaba bien ni la forma ni la intensidad de como había que hacerlo y teniendo en cuenta que hasta para usar un exprimidor eléctrico tenía que leer el manual, necesitaba recabar toda la información posible sobre el tema. A pesar de todo esa noche jugaron a llamarse por los nombres de los protagonistas, y encendidos por alguna de las escenas subidas de tono de la película se amaron como nunca se habían amado en 27 años de matrimonio.
Animado por la gratificante experiencia se puso a ver vídeos de sexo extremo, lo que vio le asqueó, pero había que reconocer que también le excitó. Era brutal, sucio, violento, pero a la vez, muy, muy morboso.
Tras varias horas viendo sexo plagado de mordazas, látigos, fustas, golpes y humillaciones, se decidió, aprendió como hacer nudos para las ataduras y la forma de golpear sin dejar marcas, y por fin llegó el gran día.
Como dos colegiales que se besan por primera vez, empezaron muy cortados y algo torpes, pero poco a poco, comenzaron a animarse, amordazó a Consuelo y la abofeteó despacio, la quería demasiado para hacerle daño, pero ella pedía más, así que le vendó los ojos y luego la ató de pies y manos a la cama, la miró, le pareció un aspa de carne inflamable que hacía renacer toda la pasión perdida en algún lugar de su juventud, estaba excitado como nunca antes en su vida, la insultó, ella se cimbreó lo poco que podía ofreciéndole su sexo, el comenzó a apretarle un pecho, elevando la presión poco a poco hasta hacerle daño de verdad y entonces lo noto, se le iba la vida, pensó con rapidez y su último acto fue un acto de amor, en un esfuerzo sobrehumano, con su aliento final soltó una mano de su mujer y cayó fulminado en el suelo con un grito.
Consuelo se soltó lo más rápido que pudo y saltó de la cama abrazando a su marido, sumida en un llanto desesperado, golpeada por la culpa y el dolor.
A Constantino se le hizo una autopsia, descubriéndose que padecía una enfermedad cardíaca congénita y que podía haber muerto en cualquier momento. Ésto, a pesar de que sabía que en cierto modo había adelantado la muerte de su marido, a Consuelo le sirvió de consuelo (valga la redundancia), lo que alivió bastante su pena ya que por lo menos le había dado algo de aderezo a la vida de su marido en sus últimos días, permitiéndole seguir adelante con una vida que fue calificada de "ligera" por las cotillas de su pueblo,..
Ya sabéis, disfrutar de todo pero con sentidiño.
Para mi querida Belén a la que echo de menos.
Bicos otro día más.
lunes, 9 de febrero de 2015
LA RECTORÍA NO HA PERDIDO NADA DE SU ENCANTO NI EL JARDÍN DE SU ESPLENDOR
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO. Mierda! se me rompió la O
Que difícil se está volviendo esto, ya no hay corrupción, todo va hacia arriba, nadie hace el ridículo en televisión, a mi pueblo ya no va nadie con escolta. En vez de ir a la cárcel Paquirrín (que es quien de verdad lo merece), va su madre. Mientras él por solidaridad y 50000 euros a la semana también se encierra en otro sitio aún peor. Pero lo peor de este drama familiar es lo olvidada que está la pobre Chabelita en la que nadie piensa, seguramente solo pueda encontrar consuelo en su trabajo, realizando nuevas aportaciones para su programa, que generosa es compartiendo sus secretos de belleza con el resto de las mujeres y transexuales, en lugar de continuar manteniendo su estatus de única diosa del país.
La Duquesa de Alba ya no está entre nosotros. En realidad, ya casi nunca estaba.
En política, no hay nada que decir, excepto que nuestro excelso Presidente es un continuo no parar, siempre con el verbo ajustado, con las palabras de esperanza que necesitamos oír siempre a punto y dichas en el momento justo, creando leyes precisas y necesarias en todo momento, y si no tiene a Montoro, que alegría de hombre, cada vez que habla repuntamos, o a Dª Mª Dolores, ella tan moderna con su mantilla y su tele autonómica. Por lo menos hay novedades, el PSOE ha cambiado a un feo por un guapo, lo que no acaban de cambiar es el rumbo errático que llevan.
Pero hay novedades, ha irrumpido con fuerza un partido nuevo que insulta a todos los demás, mientras se fagocitan a IU y a parte del PSOE a base de promesas maravillosas y arrogándose mayorías que aún no tienen.
En fin, las urnas hablarán. Y luego el parlamento, y luego nos dará igual, porque queridos míos, si follamos con quien queremos y cuando queremos somos felices, si los nuestros están bien somos felices, si tenemos salud somos felices, y si no, no lo somos. Lo otro, las grandes decisiones del mundo, también nos afectan, pero menos.
Será que soy un animal político que ha sido traicionado muchas veces, por unos y por otros, pero hasta ahora lo que han demostrado todos es que son unos miserables, capaces de vender a su madre por un escaño, aunque supongo que en todos lados habrá gente buena y capaz en el mismo porcentaje que en el resto de la sociedad. Esperemos que alguna vez suban los mejores y no los trepas. Algún día será.
Voy a parar a ver el Facebook que me estoy rayando.
La verdad es que está un poco soso, de unos días a esta parte el FC está como aburrido, faltan publicaciones con frases sacadas de canciones de Sabina, críticas a Ancelotti, videos de G. Medeiros, apoyo a Podemos, cursiladas típicas de chicas de 1º de BUP, no se, noto que nos falta algo. ¡Hostia el Guti! ¿Le habrá pasado algo? ¿Podremos vivir sin él?...
Al darme cuenta de esta gran pérdida, y sin comprender como nadie se había dado cuenta ni alarmado, decidí ponerme en marcha y encontrarlo a pesar de mi fobia al aire libre y al miedo a cambiar algo en mi monótona y tranquila vida. ¿Pero cómo? ¿Por donde empezar?
Lo primero que hice fue llamar a todos sus teléfonos, nada, luego traté de localizar a su hermano, imposible encontrarlo, estaba haciendo una de sus excursiones en bici en algún lugar entre los Picos de Europa y los Alpes. Unas tres semanas calculé que podría tardar en hablar con él.
Seguí buscando y tras llamar a varios amigos comunes llegué a una conclusión, mi popularidad había descendido a niveles más bajos que la calidad de la serie de televisión "Alatriste", nadie me cogió el teléfono, así que decidí esperar despierto hasta las 5 de la mañana y llamar a David, conseguí hablar con él aunque no no me pudo ayudar, ya que según dijo estaba muy ocupado, no lo entendí bien, creo que dijo algo de un libro de Jim Morrison que tenía Sandro Rey, o de fundar una asociación con un tal Pedro Pablo, no se la verdad, a veces habla tan rápido que no me entero.
En resumen que no sabía ni por donde empezar, además para que quería encontrarlo. Me detuve a meditar, y sí, tras pensar un rato haciendo trabajar a mis maltrechas neuronas, descubrí el por que. No era por él, era por mi, para salir de esta cárcel de rutinas en que había convertido mi vida. Eso y que en el fondo lo aprecio.
Me puse un JB con Coca Cola, y comencé a investigar en serio, lo primero que hice fue sentarme en el ordenador y buscar en su página de Facebook alguna pista. Y entonces me di cuenta de lo berzas que puedo llegar a ser, mi preocupación había sido una exageración de una mente enferma. Guti había vuelto a publicar, al leer la frase de Paulo Coelho conseguí romper un récord de 10 años sin vomitar una copa.
Mi misión había terminado antes de empezar, pero no hay mal que por bien no venga, he decido salir y empezar una vida algo más movida, limpiar el óxido y quizás respirar aires nuevos que me devuelvan algo de la locura perdida. Para empezar mañana me voy a ver a Simple Minds con mi Álvaro.
Después ya veremos, igual me acerco a ver el estreno de 50 Sombras, solo para ver las reacciones del público femenino ante tamaño evento, y por si acaso alguna reacciona al ver al tamaño elemento que soy. Estoy seguro que algo saldrá y si no siempre me quedará leer las publicaciones de Javi en el FC.
Bicos mañana más.
La Duquesa de Alba ya no está entre nosotros. En realidad, ya casi nunca estaba.
En política, no hay nada que decir, excepto que nuestro excelso Presidente es un continuo no parar, siempre con el verbo ajustado, con las palabras de esperanza que necesitamos oír siempre a punto y dichas en el momento justo, creando leyes precisas y necesarias en todo momento, y si no tiene a Montoro, que alegría de hombre, cada vez que habla repuntamos, o a Dª Mª Dolores, ella tan moderna con su mantilla y su tele autonómica. Por lo menos hay novedades, el PSOE ha cambiado a un feo por un guapo, lo que no acaban de cambiar es el rumbo errático que llevan.
Pero hay novedades, ha irrumpido con fuerza un partido nuevo que insulta a todos los demás, mientras se fagocitan a IU y a parte del PSOE a base de promesas maravillosas y arrogándose mayorías que aún no tienen.
En fin, las urnas hablarán. Y luego el parlamento, y luego nos dará igual, porque queridos míos, si follamos con quien queremos y cuando queremos somos felices, si los nuestros están bien somos felices, si tenemos salud somos felices, y si no, no lo somos. Lo otro, las grandes decisiones del mundo, también nos afectan, pero menos.
Será que soy un animal político que ha sido traicionado muchas veces, por unos y por otros, pero hasta ahora lo que han demostrado todos es que son unos miserables, capaces de vender a su madre por un escaño, aunque supongo que en todos lados habrá gente buena y capaz en el mismo porcentaje que en el resto de la sociedad. Esperemos que alguna vez suban los mejores y no los trepas. Algún día será.
Voy a parar a ver el Facebook que me estoy rayando.
La verdad es que está un poco soso, de unos días a esta parte el FC está como aburrido, faltan publicaciones con frases sacadas de canciones de Sabina, críticas a Ancelotti, videos de G. Medeiros, apoyo a Podemos, cursiladas típicas de chicas de 1º de BUP, no se, noto que nos falta algo. ¡Hostia el Guti! ¿Le habrá pasado algo? ¿Podremos vivir sin él?...
Al darme cuenta de esta gran pérdida, y sin comprender como nadie se había dado cuenta ni alarmado, decidí ponerme en marcha y encontrarlo a pesar de mi fobia al aire libre y al miedo a cambiar algo en mi monótona y tranquila vida. ¿Pero cómo? ¿Por donde empezar?
Lo primero que hice fue llamar a todos sus teléfonos, nada, luego traté de localizar a su hermano, imposible encontrarlo, estaba haciendo una de sus excursiones en bici en algún lugar entre los Picos de Europa y los Alpes. Unas tres semanas calculé que podría tardar en hablar con él.
Seguí buscando y tras llamar a varios amigos comunes llegué a una conclusión, mi popularidad había descendido a niveles más bajos que la calidad de la serie de televisión "Alatriste", nadie me cogió el teléfono, así que decidí esperar despierto hasta las 5 de la mañana y llamar a David, conseguí hablar con él aunque no no me pudo ayudar, ya que según dijo estaba muy ocupado, no lo entendí bien, creo que dijo algo de un libro de Jim Morrison que tenía Sandro Rey, o de fundar una asociación con un tal Pedro Pablo, no se la verdad, a veces habla tan rápido que no me entero.
En resumen que no sabía ni por donde empezar, además para que quería encontrarlo. Me detuve a meditar, y sí, tras pensar un rato haciendo trabajar a mis maltrechas neuronas, descubrí el por que. No era por él, era por mi, para salir de esta cárcel de rutinas en que había convertido mi vida. Eso y que en el fondo lo aprecio.
Me puse un JB con Coca Cola, y comencé a investigar en serio, lo primero que hice fue sentarme en el ordenador y buscar en su página de Facebook alguna pista. Y entonces me di cuenta de lo berzas que puedo llegar a ser, mi preocupación había sido una exageración de una mente enferma. Guti había vuelto a publicar, al leer la frase de Paulo Coelho conseguí romper un récord de 10 años sin vomitar una copa.
Mi misión había terminado antes de empezar, pero no hay mal que por bien no venga, he decido salir y empezar una vida algo más movida, limpiar el óxido y quizás respirar aires nuevos que me devuelvan algo de la locura perdida. Para empezar mañana me voy a ver a Simple Minds con mi Álvaro.
Después ya veremos, igual me acerco a ver el estreno de 50 Sombras, solo para ver las reacciones del público femenino ante tamaño evento, y por si acaso alguna reacciona al ver al tamaño elemento que soy. Estoy seguro que algo saldrá y si no siempre me quedará leer las publicaciones de Javi en el FC.
Bicos mañana más.
domingo, 28 de septiembre de 2014
EL CONSERJE QUE REGALABA FLORES
Acababa de leer "El Porqué de las Cosas" de Quim Monzó, uno de los cuentos le había trastornado un poco más de lo que ya estaba, en este cuento, pigmalion "moldea" a una mujer, no para que mejore su dicción y educación, ella no lo necesita, si no para que se preste a cualquier actividad sexual, él consigue todo lo que se propone pero termina dejándola cuando tras darle de comer con una cucharilla el semen y las lágrimas que ha recogido de su rostro, ésta le súplica que le pida más cosas, que le diga que traiga a otros hombres si quiere, y él se da cuenta que tendría que compartirla, que aunque no se lo pidiera ella lo haría igual, no puede soportarlo y la deja.
Que estúpido, piensa, prefiere quedarse sin algo maravilloso antes que compartirlo y encima los demás la tendrán igual, dándoles lo que han aprendido juntos, dándoles lo que nunca más le dará a él, además no comprende cómo se puede dedicar a cucharitas y demás paranoias, a reeducar a alguien como en un estado totalitario para que siempre se hiciese lo que lo que le apetece. Dónde queda la otra persona, la espontaneidad, la frescura y las sorpresas que hacen falta para mantener una vida en común, solo con el afán de ir un poco más allá en el sexo.
Claro que él está solo, solo hace mucho tiempo, a veces piensa que ha sido su elección, aunque en el fondo sabe que es una mentira piadosa que se cuenta para aliviar la tristeza que le causa no compartir su vida con alguien, con una mujer que llegue a conocerlo mejor de lo que el mismo se conoce, a la que abrazar cuando le apetezca, a la que sentir, con la que compartir las cosas buenas y las malas de la vida, con la que hacer el amor, sí hacer el amor, no follar, hacer el amor, entregarse mutuamente, darse lo que necesitan, lo que deseen y solo cuando lo deseen.
Está delante del espejo, admira el paso de los años en su piel, en el poco pelo que le queda, en la tristeza y el vacío de su mirada, lleva mal el paso del tiempo, se siente mal, se siente viejo, y aunque sabe que no lo es, es lo que siente.
Hay días así, piensa, pero también piensa que cada vez hay más días así, cada vez le cuesta más levantarse de la cama, total para qué, cada día es igual al anterior y los fines de semana se le hacen eternos, al principio quedaba con amigos, pero todos están emparejados y se siente extraño y aún más solo, solo, ese el problema, la soledad no buscada, y lo peor es que se ha acostumbrado a ella, cada día le cuesta más conversar con la gente, se ha convertido en el bicho raro. Él que había sido un hombre encantador es un ser cada vez más extraño para los demás, por lo que cuando habla con alguien limita las conversaciones a lo mínimo que exigen las normas de la cortesía para no meter la pata, para no soltar una barbaridad. Se mira desde fuera y ve a un tipo raro, recuerda que antes no era así, pero ahora no sabe que pinta en el mundo y lo peor es no ve que puede llegar a pintar, que no le encuentra sentido a nada.
Hoy empieza un nuevo trabajo, solo es una sustitución de dos meses, conserje en una residencia de ancianos, ya ha trabajado antes en residencias, abrir y cerrar puertas, hacer fotocopias, arreglar cosas, ayudar y vigilar que no se escape nadie, en este trabajo piensa ser como era antes, ya ha tocado fondo, ahora toca empezar a subir y su única esperanza es un trabajo de conserje, visto así le parece patético, pero en realidad, este trabajo es algo nuevo, un cambio, quizás es el cambio que le hace falta, un lugar nuevo, gente nueva, sabe que le va a costar, pero va a cambiar, no le queda otro remedio, o da un paso al frente o lo único que le quedará sera vegetar en vez de vivir.
Los primeros días se comporta con una educación exquisita, que se note el colegio de monjas, pero se limita a observar a conocer a la gente con la que trabaja, la gente le llama por su nombre, pero solo recurren a él cuando necesitan algo, nadie se le acerca para conversar, parece que todo va a seguir igual.
El sexto día está en el jardín arreglando una de las bocas de riego, cuando se le acerca una interna, una señora muy mayor y vestida solamente con un camisón, ella le llama hijo, le pregunta que porqué no va a verla nunca, al principio no sabe que hacer ni que decir, entonces la acaricia con ternura al tiempo que le pide perdón, "mamá perdona, es que he estado muy ocupado, pero ahora vendré todos los días", corta una rosa le quita las espinas una a una y se la da. La señora solo le puede decir gracias antes de que llegue su cuidadora y la lleve de vuelta a su habitación.
Pregunta a la cuidadora por la señora y ésta le cuenta su historia, se llama María, es viuda, y como habrá podido ver tiene alzheimer, perdió a un hijo y solo le queda una hija que viene a verla todos los fines de semana. El pregunta si puede ir a ver a María y llevarle una flor cada día, la cuidadora se sorprende y lo mira como si estuviese loco, lo medita y le dice que mal no le va a hacer, que mientras esté él ella tendrá una menos de quien ocuparse.
Va a verla todos los días, al acabar su turno va a su habitación con una rosa, siempre sin espinas, unas veces ella cree que es su hijo, otras su marido, otras su padre, pero sus ojos que siempre están apagados mirando hacia el infinito cuando lo ven aparecer con su rosa se iluminan, y entonces ella empieza a hablar y a hablar, salta de una época a otra, de repente es una niña que pide perdón por una travesura, o una mujer que echa de menos a su hijo, otras es una mujer enamorada. Pero siempre es una persona agradecida, que abraza las rosas contra su pecho mientras le habla.
Han pasado los dos meses, cada día ha ido a verla, cada día la ha escuchado, cada día le ha dado el cariño que nadie le daba, ahora sabe que no la va a volver a ver. Los compañeros le han hecho una pequeña despedida que se ha alargado, y hoy el último día no ha podido ir a verla. Aprovechando la improvisada fiesta pide permiso a la directora para ir al día siguiente a despedirse de María, la directora escucha la historia de la que no sabía nada, la cuidadora le hace un resumen explicando todo el bien que él le ha hecho a María, exagerando algo, todo hay que decirlo. La directora ante la aclamación de todos los empleados, accede, le dice que puede venir cuando quiera, pero que para poder ver a María tendrá que hablar antes con su hija.
Al día siguiente, a primera hora está esperando con la cuidadora a que llegue la hija de María. Nervioso la ve acercarse por el pasillo, ella se queda mirando la rosa que él tiene entre las manos y él se queda mirando el libro de Quim Monzó que ella tiene entre las suyas.
Bicos otro día más.
Que estúpido, piensa, prefiere quedarse sin algo maravilloso antes que compartirlo y encima los demás la tendrán igual, dándoles lo que han aprendido juntos, dándoles lo que nunca más le dará a él, además no comprende cómo se puede dedicar a cucharitas y demás paranoias, a reeducar a alguien como en un estado totalitario para que siempre se hiciese lo que lo que le apetece. Dónde queda la otra persona, la espontaneidad, la frescura y las sorpresas que hacen falta para mantener una vida en común, solo con el afán de ir un poco más allá en el sexo.
Claro que él está solo, solo hace mucho tiempo, a veces piensa que ha sido su elección, aunque en el fondo sabe que es una mentira piadosa que se cuenta para aliviar la tristeza que le causa no compartir su vida con alguien, con una mujer que llegue a conocerlo mejor de lo que el mismo se conoce, a la que abrazar cuando le apetezca, a la que sentir, con la que compartir las cosas buenas y las malas de la vida, con la que hacer el amor, sí hacer el amor, no follar, hacer el amor, entregarse mutuamente, darse lo que necesitan, lo que deseen y solo cuando lo deseen.
Está delante del espejo, admira el paso de los años en su piel, en el poco pelo que le queda, en la tristeza y el vacío de su mirada, lleva mal el paso del tiempo, se siente mal, se siente viejo, y aunque sabe que no lo es, es lo que siente.
Hay días así, piensa, pero también piensa que cada vez hay más días así, cada vez le cuesta más levantarse de la cama, total para qué, cada día es igual al anterior y los fines de semana se le hacen eternos, al principio quedaba con amigos, pero todos están emparejados y se siente extraño y aún más solo, solo, ese el problema, la soledad no buscada, y lo peor es que se ha acostumbrado a ella, cada día le cuesta más conversar con la gente, se ha convertido en el bicho raro. Él que había sido un hombre encantador es un ser cada vez más extraño para los demás, por lo que cuando habla con alguien limita las conversaciones a lo mínimo que exigen las normas de la cortesía para no meter la pata, para no soltar una barbaridad. Se mira desde fuera y ve a un tipo raro, recuerda que antes no era así, pero ahora no sabe que pinta en el mundo y lo peor es no ve que puede llegar a pintar, que no le encuentra sentido a nada.
Hoy empieza un nuevo trabajo, solo es una sustitución de dos meses, conserje en una residencia de ancianos, ya ha trabajado antes en residencias, abrir y cerrar puertas, hacer fotocopias, arreglar cosas, ayudar y vigilar que no se escape nadie, en este trabajo piensa ser como era antes, ya ha tocado fondo, ahora toca empezar a subir y su única esperanza es un trabajo de conserje, visto así le parece patético, pero en realidad, este trabajo es algo nuevo, un cambio, quizás es el cambio que le hace falta, un lugar nuevo, gente nueva, sabe que le va a costar, pero va a cambiar, no le queda otro remedio, o da un paso al frente o lo único que le quedará sera vegetar en vez de vivir.
Los primeros días se comporta con una educación exquisita, que se note el colegio de monjas, pero se limita a observar a conocer a la gente con la que trabaja, la gente le llama por su nombre, pero solo recurren a él cuando necesitan algo, nadie se le acerca para conversar, parece que todo va a seguir igual.
El sexto día está en el jardín arreglando una de las bocas de riego, cuando se le acerca una interna, una señora muy mayor y vestida solamente con un camisón, ella le llama hijo, le pregunta que porqué no va a verla nunca, al principio no sabe que hacer ni que decir, entonces la acaricia con ternura al tiempo que le pide perdón, "mamá perdona, es que he estado muy ocupado, pero ahora vendré todos los días", corta una rosa le quita las espinas una a una y se la da. La señora solo le puede decir gracias antes de que llegue su cuidadora y la lleve de vuelta a su habitación.
Pregunta a la cuidadora por la señora y ésta le cuenta su historia, se llama María, es viuda, y como habrá podido ver tiene alzheimer, perdió a un hijo y solo le queda una hija que viene a verla todos los fines de semana. El pregunta si puede ir a ver a María y llevarle una flor cada día, la cuidadora se sorprende y lo mira como si estuviese loco, lo medita y le dice que mal no le va a hacer, que mientras esté él ella tendrá una menos de quien ocuparse.
Va a verla todos los días, al acabar su turno va a su habitación con una rosa, siempre sin espinas, unas veces ella cree que es su hijo, otras su marido, otras su padre, pero sus ojos que siempre están apagados mirando hacia el infinito cuando lo ven aparecer con su rosa se iluminan, y entonces ella empieza a hablar y a hablar, salta de una época a otra, de repente es una niña que pide perdón por una travesura, o una mujer que echa de menos a su hijo, otras es una mujer enamorada. Pero siempre es una persona agradecida, que abraza las rosas contra su pecho mientras le habla.
Han pasado los dos meses, cada día ha ido a verla, cada día la ha escuchado, cada día le ha dado el cariño que nadie le daba, ahora sabe que no la va a volver a ver. Los compañeros le han hecho una pequeña despedida que se ha alargado, y hoy el último día no ha podido ir a verla. Aprovechando la improvisada fiesta pide permiso a la directora para ir al día siguiente a despedirse de María, la directora escucha la historia de la que no sabía nada, la cuidadora le hace un resumen explicando todo el bien que él le ha hecho a María, exagerando algo, todo hay que decirlo. La directora ante la aclamación de todos los empleados, accede, le dice que puede venir cuando quiera, pero que para poder ver a María tendrá que hablar antes con su hija.
Al día siguiente, a primera hora está esperando con la cuidadora a que llegue la hija de María. Nervioso la ve acercarse por el pasillo, ella se queda mirando la rosa que él tiene entre las manos y él se queda mirando el libro de Quim Monzó que ella tiene entre las suyas.
Bicos otro día más.
martes, 12 de agosto de 2014
HUGH WILLIAMS
El 15 de diciembre de 1664 se hundió un barco en el Estrecho de Menai, costa norte de Gales. Murieron 82 personas, todos los que iban a bordo salvo un hombre llamado Hugh Williams. El 5 de diciembre de 1785 otro barco se hundió. Perecieron 60 pasajeros y hubo un único superviviente, llamado Hugh Williams. El 5 de Agosto de 1860, el hundimiento de un tercer barco provocó la muerte de 25 personas, y el único superviviente se llamaba cómo no, Hugh Williams. (De "EL LIBRO DE LOS HECHOS INSÓLITOS" de GREGORIO DOVAL).
Cerró el libro, se le acababan de poner los pelos de punta, en dos días iba a embarcar en un crucero que bordearía las islas británicas con escalas en Dover, Cardiff, Liverpool, la Isla de Man, Dublín, para luego bordear Escocia y hacer una visita a Skara Brae y terminar en Edimburgo, avión hasta Londres y regreso a España. Caprichos de su mujer, para relanzar el matrimonio y practicar inglés.
Puto libro, lo había acojonado, él que nunca se creía las historias de fantasmas y, que como buen arquitecto tenía unos maravillosos cimientos, unos pilares que sustentaban su vida dentro del orden y la ciencia, los dioses y los espíritus no existían en su mundo, pero aún así se asustó, no creía que fuera a pasar nada, lo que le dio miedo fue la casualidad de leerse este libro lleno de casos curiosos, justo antes de embarcar. Guardó el libro y fue al Google Earth a localizar el Estrecho de Menai, para ver si pasaban por allí, se le puso la piel de gallina, el segundo día pasarían cerca muy cerca...
Se lo contó a su mujer y ésta, como haría cualquier esposa, aprovechó para reírse de él, el científico que no creía en nada ahora estaba asustado por un cuento de fantasmas.
Embarcaron, soportó las burlas de su querida esposa y el primer día se encerraron en el camarote relanzando su relación, no sabía si era el vaivén del barco, la posibilidad de que fuese verdad la historia y que estuviese cercana su muerte, o que su mujer al estar lejos de obligaciones y preocupaciones volvía a comportarse como el ser juguetón e insaciable que había sido al principio de su relación, pero lo cierto es que recuperaron todas las energías y toda la pasión que creían perdidas...
Decidieron cenar en el camarote, cuando trajeron la cena, su mujer entre burlona y divertida, en un inglés con acento asturiano, le preguntó al camarero si había algún Hugh Williams a bordo, su sonrisa se tornó pasmo, cuando éste le dijo que sí, que el nuevo segundo oficial se llamaba así, ella siguió preguntando y el camarero quizás por el escote del que no apartaba la vista, o por la promesa de una buena propina, les contó que todo había sido muy raro. Que el segundo oficial era un hombre serio y lleno de salud y justo dos días antes de partir se había puesto muy enfermo y entonces apareció el Sr. Williams, lo raro era que nadie en la tripulación lo conocía, y además este tenía un aspecto extraño, parecía de otra época, hasta hablaba en un inglés antiguo y era demasiado correcto en el trato como un personaje de Dickens.
No cenaron nada, ella fue la que lo dijo, "tenemos que matarlo, o moriremos todos", él asintió, el miedo se había apoderado de ellos.
Estaban discutiendo, sobre cómo lo harían y cómo lo encontrarían entre las más de dos mil quinientas personas que iban en el crucero entre tripulación y pasaje, cuando llamaron a la puerta.
Un viento helado recorrió la habitación cuando abrieron, y en el umbral estaba un hombre con el pelo moreno peinado hacia atrás rematado en una coleta, con una perilla de chivo y los ojos más penetrantes que habían visto jamás, vestido con una levita, una camisa y pantalones bombachos. Dijo, "Soy Hugh Williams, tenemos que hablar", se quedaron callados, esperando el momento de atacar. Hugh siguió hablando, "Disculpen que me presente así, se que saben quien soy y me urge explicarles las razones de mis actos futuros. Cuando descubran mis motivos, no solo no trataran de impedir que cumpla con mi cometido sino que me ayudaran. Ustedes ignoran quien es el resto del pasaje, no?"
- No, no lo sabemos, embarcamos los primeros y no hemos visto a nadie. Que hay, enfermos contagiosos, delincuentes?
- Algo mucho peor, la autentica encarnación del mal, si son tan amables de acompañarme lo comprenderán.
Lo siguieron, los llevó a la pista central en donde había una especie de baile, entonces lo entendieron todo.
Sobre el escenario estaban "cantando" a dúo Ramoncín y Paquirrín, esto por si solo ya habría bastado para hundir el barco, pero es que además en la pista se encontraban todos los diputados españoles, tanto los del congreso, como los autonómicos, en una conga larguísima estaban todos mezclados sin importar ideologías.
Hugh les explicó que todo corría a costa de los presupuestos generales del estado y era un encuentro entre diputados para acercar posiciones y aprender inglés. En realidad era una excusa para irse de crucero de forma gratuita.
Al ver este mezquino espectáculo se miraron a los ojos, sabían que tenían que morir y con su sacrificio hacer de España un país mejor...
Nunca os montéis en un barco en el que vaya un tal Hugh Williams
Bicos. Otro día más.
Puto libro, lo había acojonado, él que nunca se creía las historias de fantasmas y, que como buen arquitecto tenía unos maravillosos cimientos, unos pilares que sustentaban su vida dentro del orden y la ciencia, los dioses y los espíritus no existían en su mundo, pero aún así se asustó, no creía que fuera a pasar nada, lo que le dio miedo fue la casualidad de leerse este libro lleno de casos curiosos, justo antes de embarcar. Guardó el libro y fue al Google Earth a localizar el Estrecho de Menai, para ver si pasaban por allí, se le puso la piel de gallina, el segundo día pasarían cerca muy cerca...
Se lo contó a su mujer y ésta, como haría cualquier esposa, aprovechó para reírse de él, el científico que no creía en nada ahora estaba asustado por un cuento de fantasmas.
Embarcaron, soportó las burlas de su querida esposa y el primer día se encerraron en el camarote relanzando su relación, no sabía si era el vaivén del barco, la posibilidad de que fuese verdad la historia y que estuviese cercana su muerte, o que su mujer al estar lejos de obligaciones y preocupaciones volvía a comportarse como el ser juguetón e insaciable que había sido al principio de su relación, pero lo cierto es que recuperaron todas las energías y toda la pasión que creían perdidas...
Decidieron cenar en el camarote, cuando trajeron la cena, su mujer entre burlona y divertida, en un inglés con acento asturiano, le preguntó al camarero si había algún Hugh Williams a bordo, su sonrisa se tornó pasmo, cuando éste le dijo que sí, que el nuevo segundo oficial se llamaba así, ella siguió preguntando y el camarero quizás por el escote del que no apartaba la vista, o por la promesa de una buena propina, les contó que todo había sido muy raro. Que el segundo oficial era un hombre serio y lleno de salud y justo dos días antes de partir se había puesto muy enfermo y entonces apareció el Sr. Williams, lo raro era que nadie en la tripulación lo conocía, y además este tenía un aspecto extraño, parecía de otra época, hasta hablaba en un inglés antiguo y era demasiado correcto en el trato como un personaje de Dickens.
No cenaron nada, ella fue la que lo dijo, "tenemos que matarlo, o moriremos todos", él asintió, el miedo se había apoderado de ellos.
Estaban discutiendo, sobre cómo lo harían y cómo lo encontrarían entre las más de dos mil quinientas personas que iban en el crucero entre tripulación y pasaje, cuando llamaron a la puerta.
Un viento helado recorrió la habitación cuando abrieron, y en el umbral estaba un hombre con el pelo moreno peinado hacia atrás rematado en una coleta, con una perilla de chivo y los ojos más penetrantes que habían visto jamás, vestido con una levita, una camisa y pantalones bombachos. Dijo, "Soy Hugh Williams, tenemos que hablar", se quedaron callados, esperando el momento de atacar. Hugh siguió hablando, "Disculpen que me presente así, se que saben quien soy y me urge explicarles las razones de mis actos futuros. Cuando descubran mis motivos, no solo no trataran de impedir que cumpla con mi cometido sino que me ayudaran. Ustedes ignoran quien es el resto del pasaje, no?"
- No, no lo sabemos, embarcamos los primeros y no hemos visto a nadie. Que hay, enfermos contagiosos, delincuentes?
- Algo mucho peor, la autentica encarnación del mal, si son tan amables de acompañarme lo comprenderán.
Lo siguieron, los llevó a la pista central en donde había una especie de baile, entonces lo entendieron todo.
Sobre el escenario estaban "cantando" a dúo Ramoncín y Paquirrín, esto por si solo ya habría bastado para hundir el barco, pero es que además en la pista se encontraban todos los diputados españoles, tanto los del congreso, como los autonómicos, en una conga larguísima estaban todos mezclados sin importar ideologías.
Hugh les explicó que todo corría a costa de los presupuestos generales del estado y era un encuentro entre diputados para acercar posiciones y aprender inglés. En realidad era una excusa para irse de crucero de forma gratuita.
Al ver este mezquino espectáculo se miraron a los ojos, sabían que tenían que morir y con su sacrificio hacer de España un país mejor...
Nunca os montéis en un barco en el que vaya un tal Hugh Williams
Bicos. Otro día más.
jueves, 15 de mayo de 2014
22 DE GERMINAL (PART TWO)
Terminé de limpiar y recoger sobre las 8, olía a limpio y el micro apartamento estaba ventilado, había empezado a moverme, me di una ducha y salí, ahora tenía dinero y la verdad me sudaba lo del tinte y lo de las gilipollas éstas, anda que no habría colores, pero claro me venían muy bien los 10000 €, así que al día siguiente empezaría, pero ahora no, ahora tenía que salir a la calle.
Lo primero era darme un caprichito, o mejor dicho dos, ya no tenía que tirarme un par de meses ahorrando y encima tener que escoger entre los nuevos y muy necesarios discos recopilatorios de "Andy y Lucas" y "La Unión", seguramente salvarían la industria musical española, ahora podría tener los dos. Así que henchido de ilusión, vestido con una camisa y oliendo a colonia salí corriendo hacia el Simago que había enfrente de casa, no fuera a ser que se agotasen. Llegue al stand de música y me extrañó no ver colas, pero bueno, hay días en los que todo sale bien, cogí mis discos y estuve tentado de coger otro de Ramoncín, pero no hay que exagerar y a mi los momentos de placer me gusta administrarlos con mesura, que luego cuando termina la magia acabas muy jodido.
Me fui hacia las cajas con mis adquisiciones completamente ilusionado, salivando, adelantando el placer de la primera escucha, ese momento cuando consigues romper el celofán y pones la música que anhelas al tiempo que página a página vas descubriendo en el libreto los secretos del disco, cuando de repente, al pasar por la zona de cosméticos vi un cartel enorme, se me cayeron los cds, solté una blasfemia y sonreí, busqué entre los productos el que necesitaba y salí apresurado tras pagar mi compra.
Llegué a casa y puse música, ahora tenía prisa por volver a ver a la señora. Pero no tenía su teléfono y presentarme en su casa después del follón con la policía no parecía los más adecuado. Entonces recordé algo que había leído en algún sitio, decía la leyenda que si te ponías delante de un espejo y decías su nombre tres veces seguidas aparecía y privatizaba algo. No soy un hombre crédulo, pero no tenía nada que perder.
Me fui al baño, me concentré... y lentamente, marcando cada sílaba dije su nombre tres veces, no pasó nada.
Al cabo de medio minuto sonó el timbre de la puerta, no daba crédito, un escalofrío recorrió mi cuerpo, abrí corriendo y allí estaba ella.
- Oye majo, se me olvidó antes con las prisas, ¿el solar ese donde hay coches aparcados de quien es? - sería casualidad, no digo que no, pero me asusté de verdad.
- No lo se, pe..pero he resuelto lo que me encargó.
- Que rápido. Y además esto está limpio. Cuéntame cómo lo has conseguido.
- Lo único que ha pasado es que han cambiado el nombre del tinte y el color de la caja, hay carteles por todos lados. Aquí tiene una muestra.
Se sonrojó un poco, parecía avergonzada.
- Lo sabía, solo era una prueba para ver si tu capacidad seguía intacta.-Y una polla, pensé elegantemente, pero no dije nada.- Aquí tienes tu dinero- dijo al tiempo que sacaba un sobre del bolso.
- ¿Ya traía el dinero?- No logré disimular mi sorpresa.
- Desde lo del cajero he decidido tener siempre sobres preparados. Y además ya está descontado el 20 por ciento para Hacienda.
- ¿Cómo?
- Es que se ha puesto la cosa horrible con el Montoro y todos estos jueces. Bueno, gracias, me voy.
Nos despedimos con un beso apasionado ( es broma).
Han pasado unos días y ya han empezado las obras en el solar, van a hacer un parking, donde antes se aparcaba gratis vamos a tener que pagar un módico precio de tres euros la hora. Que tía.
Ahora solo tengo que pensar en que gastarme mi dinero. Lo que de verdad me apetece no es posible. No puedo volver a Santander a ver a Xuxu con Iso y Beni, ni ir a un concierto de Hot & Wet, ni volver a Santiago a cierto piso de estudiantes. Ni volver a las 7 de la mañana con Arman y que empiece a tocar Wanted a oscuras, ni a Orense con Fermín, ni tantas cosas, bueno en realidad sí, si me concentró y cierro los ojos puedo revivir esos momentos y otros muchos que fueron mágicos y siempre lo serán, y que en cierto modo hacen que seamos como somos.
Así que voy a darme un capricho, una tele grande por ejemplo y luego voy a empezar a ahorrar y ya veremos que nos depara el futuro.
Bicos, otro día más.
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